Bienvenido al blog, aquí encontrarás terapias y alternativas a la medicación para niños hiperactivos. Porque no todos los niños hiperactivos son TDAH.

La finalidad de este blog es dar a conocer mi experiencia como madre, mi día a día alternativo.


Por mucho que mediquemos si el diagnóstico es erróneo, es decir no hay un problema neuronal sino un problema de visión, de oído, de estrés, de alimentación no adecuada o de lateralidad cruzada, lo único que haremos es empeorar a nuestros hijos. Porque el problema de fondo continuará.

Entra, lee, mira, escucha y dame si te apetece tu opinión y sobre todo tus consejos.


Mostrando entradas con la etiqueta Integración Sensorial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Integración Sensorial. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de agosto de 2015

El cerebro del bebé

En el documental, Eduard Punset entrevista a Sue Gerhardt, psicóloga y escritora,considerada como una de las mayores expertas en su campo de investigación.

Las conclusiones que se extraen son bastante impresionantes y contradictorias con la mayor parte de las recomendaciones recibidas a diario por parte de profesionales de la salud, de la psicología, por parte de profesionales de corte conductista (léase Ferber, Estivill, Jo Frost y otros) y por parte de la sabiduría popular, que a la vista de lo comentado en el documental tiene más de popular que de sabiduría.
La conclusión inicial que se extrae de lo comentado por Sue Gerhardt es que “hay que ocuparse de los bebés”, ya que “no (les) logramos dar suficiente importancia”. Hacemos caso de los consejos que nos incitan a descuidar los llantos de los bebés, a hacerles esperar para que aprendan “que en la vida no lo van a tener todo”.

Lo hacemos pensando que les estamos educando y haciendo un bien, creando a una persona con fuerza psíquica suficiente para luchar contra los pormenores de la vida, contra las dificultades de la edad adulta.

El problema es que estamos anticipando los hechos y estamos creando problemas e insatisfacciones a unas personitas que no están preparadas para gestionarlas y superarlas. En resumen, dejando huella en esta primera infancia que “es en realidad la base de la salud mental”.

Los bebés nacen con un cerebro inmaduro por cuestiones de espacio. De esperar más tiempo a que ese cerebro estuviera totalmente maduro la cabeza de los bebés no pasaría por el canal del parto. Es por ello que debe madurar en el exterior, creando nuevas conexiones y creciendo con las vivencias que les aportemos, y lo hace además “a la mayor velocidad de crecimiento que jamás alcanzará. ¡Dobla su tamaño!”

Entre los muchos sistemas que se desarrollan desde el nacimiento hasta los dos años están“los que utilizamos para gestionar nuestra vida emocional: la respuesta al estrés, por ejemplo”. Por lo tanto, dado que el cerebro está inmaduro “lo importante es que el bebé no se estrese demasiado. Los bebés no pueden gestionar un estrés excesivo. No pueden deshacerse de su propio cortisol.”

¿Y qué es eso del cortisol?
El cortisol es una hormona que se segrega en situaciones de estrés. Para que una persona esté emocionalmente estable, debe tener un nivel de cortisol equilibrado. Los bebés no saben qué hacer con él, por tanto, cualquier cantidad de cortisol superior a la que deberían tener es un exceso de estrés que no saben eliminar.
El exceso de cortisol activa la amígdala del cerebro, que es el órgano encargado del control de las emociones, emitiendo una señal de alarma de que algo no va bien.

Si un niño crece con una cantidad de cortisol constantemente elevada, porque le dejan llorar mucho o porque se estresa con facilidad, la amígdala se acaba acostumbrando a ese cortisol sobrante (algo así como cuando oímos un reloj en una habitación y acabamos por no oírlo) y deja de emitir la señal de alarma. Al no haber alarma el cerebro no ofrece una respuesta de gestión a ese estrés y el individuo acaba por no saber manejar esas situaciones que le generan ansiedad.

Por poner un ejemplo, el Increíble Hulk tiene una mutación genética que ataca a su amígdala y cuando se desencadenan emociones fuertes se transforma, pues no sabe controlarla.

El problema no es sólo este, sino que se ha visto que personas que crecen con niveles elevados de cortisol están tan acostumbrados a ello que a menudo tienden a buscar situaciones que les genere cortisol (situaciones estresantes) para sentirse cómodos.



sábado, 15 de febrero de 2014

¿Discapacitados del Hemisferio Derecho?

Desde pequeños a los niños se les sobre estimula el Hemisferio Izquierdo a través de la precoz enseñanza intelectual, la precoz enseñanza de la escritura. Además, cada vez que movemos la mano derecha, estimulamos, masajeamos, el Hemisferia Izquierdo. 

La naturaleza fue sabia: hizo que naciéramos con una línea media que divide nuestros Hemisferios y lados del cuerpo, para que de pequeños, nos veamos forzados a usar ambos lados. Curiosamente solo el estímulo armónico de ambos lados lleva a una dominancia correcta hacia los 6 años.

Son los movimientos simétricos de ambos lados, los que ayudan a disolver la línea media e integrar ambos hemisferios (esto lo vemos en los juegos tradicionales comba, soga, columpio, palmas…). Integrar ambos hemisferios de manera adecuada significa ser capaz más adelante, de integrar nuestro lado intuitivo con el racional, una visión de las cosas sintética, y a la vez analítica. Ver el detalle, sin perder el conjunto, ser capaces de distinguir lo esencial de las cosas…

Y resulta que nuestro sistema educativo imperante, se empeña en abolir las cualidades del H. Derecho, transformándonos en “discapacitados” de las emociones, lo artístico, y tantas más imprescindibles cualidades. 

Ideas: 
En educación infantil:
• Mover ambos lados del cuerpo y así “masajear “ y estimular ambos lados., a través del juego.

En educación Primaria
• Promover actividades creativas, sociales. Que los niños puedan sentir e identificarse con los que aprenden, vivenciando y dramatizando los contenidos.

En secundaria
• Si “toca” estudiar una lección tan densa como  biología, el profesor, podría “cumplir” con el libro y a la vez hacer algo más “humano” con los chicos, si en vez de exigirles que se aprendan esa barbaridad, tratasen juntos de leer el gesto, el leit motiv de cada sistema y órgano. SI trata de llevarlos a la mirada global, a la síntesis (que no simple resumen). ¡Si les invita a ejercitar su propio pensamiento y a cuestionar lo que estos libros de textos enseñan!

Cada uno desde su lugar, puede ayudar a cambiar el mundo. SI eres maestro de una escuela pública, es maravilloso, si lo eres de una privada, es maravilloso también. SI eres madre, fantástico. Cada uno desde su lugar, puede contribuir a aportar más corazón y no pura mente, a la educación de nuestros niños. 

Que sin Hemisferio derecho y sin las fuerzas del corazón, cada vez será más complicado todo, también las relaciones interpersonales, también las de pareja…

Tamara Chubarovsky 
www.lafuerzacurativadelapalabra.com

lunes, 14 de octubre de 2013

Disfunción de Integración Sensorial o la realidad desordenada

La integración sensorial es la capacidad del sistema nervioso para interpretar la información percibida por los sentidos y generar respuestas inmediatas. Cuando falla una de las piezas que componen ese mecanismo, los niños se enfrentan a más obstáculos de los habituales y se irritan, se retraen o explotan… emocionalmente

Somos máquinas que escaneamos la realidad a través del gusto, la vista, el oído, el tacto, el olfato, el movimiento, la gravedad y la posición. “La integración sensorial es la función del sistema nervioso para asimilar la información del entorno y obtener la percepción correcta de la situación que nos rodea”, explica a EFEsalud Isabelle Beaudry, directora de la Clínica de Terapia Ocupacional Pediátrica Beaudry-Bellefeuille (Oviedo).

Se trata de “un proceso neurológico que nos permite utilizar nuestro cuerpo eficazmente en cada contexto, organizando la información sensorial que recibimos de nosotros mismos y del entorno para emitir respuestas adecuadas”, precisa Víctor da Silva Gamo, director del Centro Sensory (Madrid).

La secuencia lógica es percibir, organizar y responder, pero muchos niños tienen dificultades a la hora de seguirla y se enfrentan a la Disfunción de Integración Sensorial (DIS) o Desorden en el Procesamiento Sensorial (DPS).

Johanna León García, terapeuta ocupacional y fundadora de la Asociación de Terapia para la Salud y la Educación (SALUDE), asegura que “el DPS afecta a niños que no tienen problemas neurológicos ni genéticos y que hay al menos uno con estas dificultades en cada aula del jardín de infancia”.

Desde la etapa preescolar, padres y educadores se encuentran con signos de esta disfunción, que tiene consecuencias en muchos niveles. “El funcionamiento del sistema sensorial y su integración es la base para un desarrollo óptimo de capacidades como concentración, planificación, praxis, aprendizaje académico, autoestima, autocontrol y habilidad motora”, señala el experto da Silva Gamo.

Agrega que “desde bebés hay comportamientos que pueden anticiparnos una posible disfunción como retraso motor, dificultades de alimentación, intolerancia a estar boca arriba o alteraciones del sueño”.

La terapeuta Isabelle Beaudry, por su parte, explica que una de las dificultades para tratar el DPS es que no es fácil de detectar por una persona que no esté específicamente formada porque se manifiesta en “dificultades sutiles que se pueden atribuir a otros problemas” o se confunde con una mala crianza que despierta culpabilidad en muchos padres.

Los expertos describen el perfil de los niños con DPS:

Son hostiles, irritables, difíciles, agresivos o explotan en llanto sin razón aparente.

Los niños con DPS tienen muchas dificultades en el aprendizaje.

Son retraídos, lentos, excesivamente tranquilos y mantienen la postura decaída o todo lo contrario: extremadamente activos y ansiosos; no paran de correr y de moverse.
Se enfadan al percibir ciertos sonidos, estímulos visuales, movimientos, texturas y olores. Les molestan las etiquetas de la ropa, las sábanas, cortarse las uñas, el pelo o comer ciertos alimentos.

No siguen el mismo ritmo de aprendizaje que los demás niños de su edad. Se confunden al copiar de la pizarra, leer, escribir o recortar.

Tienen dificultades en el razonamiento lógico, en la secuenciación o en la planificación motora. También en las tareas matemáticas y en la memorización de conceptos.

Son descoordinados para practicar deportes y se tropiezan mucho. No les gusta trepar, saltar, colgarse o columpiarse.

Un abanico tan variado de signos hace que niños con DPS reciban otros diagnósticos como trastornos de la conducta o el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), según la terapeuta Isabelle Beaudry.

Johanna León, especialista de SALUDE, considera que aunque el TDAH y el DPS son distintos, porque el primero es de origen neurobiológico, “frecuentemente coexisten”.

Cita un estudio de la terapeuta estadounidense Lucy Miller que concluyó, en una investigación con 2.400 niños, que el 60% padecía ambos trastornos a la vez. “En otro estudio, Miller demostró que los comportamientos emocionales, de atención y sensoriales son significativamente diferentes entre los niños con TDAH y con DPS”, enfatiza León.

La Disfunción de Integración Sensorial puede entenderse, entonces, como parte de otros diagnósticos. En palabras del terapeuta da Silva Gamo: “Hay comportamientos que son signos de DPS y pueden ser también signos de otras patologías; este trastorno puede cursar de forma aislada o como parte de otra patología”.

El juego como terapia

Isabelle Beaudry afirma que la investigación del DPS se ha desarrollado dentro de la terapia ocupacional, “un ámbito profesional que analiza problemas de participación en la vida diaria que son, precisamente, los que tienen estos niños”. Por eso, sugiere que los padres busquen un terapeuta ocupacional formado en integración sensorial.

Las terapias para tratar los problemas de integración sensorial se centran en el juego. 
Víctor da Silva Gamo subraya que “el terapeuta ocupacional es el único profesional sanitario cualificado para tratar desde el Enfoque de Integración Sensorial”.

El consejo lo repite la especialista Johanna León, que recomienda una valoración de las funciones sensoriales del niño que incluye motricidad, equilibrio, coordinación, capacidad de organización, planificación, desempeño de actividades de autocuidado y características del ambiente que lo rodea.

Da Silva Gamo define, desde su experiencia en el Centro Sensory, la terapia para el DPS: “Se realiza en sesiones individuales en las que, a través del juego, se utiliza la motivación intrínseca del niño para conseguir respuestas adecuadas del procesamiento sensorial”.

La estimulación visual es fundamental en las terapias. 
Aclara que estas actividades no constituyen una “exposición continuada a estímulos sensoriales ni entrenamiento repetitivo en habilidades”, sino que se centran en las experiencias sensoriales para obtener respuestas cada vez más complejas.

Para Beaudry la terapia ocupacional es muy activa y busca “enganchar la motivación interna lo que, en los niños, se logra a través del juego”. El objetivo es ganar su atención para encaminarlos hacia la rehabilitación.

“La pregunta del millón”

Si un niño puede recuperarse completamente de su DPS es “la pregunta del millón” para la terapeuta Isabelle Beaudry, que lleva 25 años tratando esta disfunción.

Esta experta argumenta que la Disfunción de Integración Sensorial exige un proceso de neuro-rehabilitación.

En ese sentido, asegura que con terapia los niños “pueden mejorar mucho, sobre todo cuando inician en edades muy tempranas, porque el sistema nervioso aún es maleable y hay plasticidad neuronal”.

No obstante, advierte que el DPS deja marcas sutiles que pasan a ser rasgos del temperamento o de la forma de ser.

“Hay personas a las que llamamos ‘tranquilas’: evitan luces, sonidos o grandes concentraciones de gente y otras, en cambio, disfrutan con estímulos fuertes”, concluye Beaudry.



Fuente: http://www.efesalud.com


viernes, 27 de septiembre de 2013

Actividades de Integración Sensorial para niños con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad

to17Actualmente un 3 a 5% de los niños en edad escolar presentan Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), siendo seis veces más frecuente en los hombres. Normalmente se ve reflejado en niños muy inquietos con una falta de atención muy llamativa o notoria. El 40% de estos niños presentan problemas de aprendizaje y también personales.

En muchos de los casos la hiperactividad puede ser causada o agravada por alguna disfunción o desorden de integración sensorial en el niño. Esto quiere decir que posee problemas para procesar estímulos que nuestros ojos, oídos, boca, nariz, articulaciones, piel, o músculos perciben del ambiente y llevan hasta nuestro cerebro

Para entender un poco mejor cómo funcionan los estímulos (ya sea luz, sonidos, movimientos, etc.) y su procesamiento, imaginemos el sistema nervioso como una maraña de cables entrelazados, con interruptores y switches, conectados con una lámpara al final. En un niño calmado, un estímulo enciende solamente una lámpara. En un niño hiperactivo, el mismo estímulo puede encender al menos unas quince lámparas. Esta reacción exagerada hace que el niño pueda no ser capaz de analizar u organizar sus pensamientos o balancearlos adecuadamente. Estas reacciones inapropiadas a los estímulos es a lo que se le llama disfunción de integración sensorial o simplemente problemas de IS.

Generalmente, los adultos tienen problema manejando a un niño que posee problemas de IS y se comportan de una manera que los adultos consideran como diferente. A veces es difícil para los padres entender que el niño no se comporta de esta manera a propósito sino que simplemente es incapaz de comportarse de alguna otra manera.

En muchos de los casos para corregir o arreglar el problema se utiliza el abordaje médico que consta en prescribir medicación al niño para ayudarlo a concentrarse. Usualmente, se le administra una dosis de manera que pueda concentrarse bien durante las horas de escuela. Alguno padres les gustaría recibir una guía para mejorar el comportamiento del niño en la casa.

La terapia de Integración Sensorial se puede utilizar como un abordaje complementario o sustituto ayudando al niño de una manera mucho más efectiva e integral.

Algunas de las actividades recomendadas bajo este abordaje que pueden ayudar a los niños a canalizar su energía, mantener su atención y poder trasladarla de una actividad a otra son las siguientes:

Brincar sobre un trampolín o cama elástica.

Jalar objetos (una cuerda, un wagon, una canasta llena de juguetes).

Recibir un abrazo de oso.

Caminar sobre las manos (carretillo).

“Empujar la pared” (De pie con la manos sobre la pared).

Llevar un bulto con peso.

Jugar con hoppity hop balls (Bolas con agarraderas donde los niños puede sentarse y brincar)

Mecerse en una hamaca.

Jugar con juguetes con alto contenido táctil (rugosos, ásperos, fríos, etc.)

Masticar chicle o comida crujiente como palitos de ajonjolí, brócoli, manzana, zanahoria cruda, nueces.

Tomar jugos densos con pajilla.

Envolverlo con cobijas (hacer un “burrito”)

Llevar/cargar objetos pesados con ambas manos.

Empujar cajas o bloques grandes de cierto peso o armar caminos o casas con esas cajas.

Jugar a jalar una cuerda que lleva una canasta o una caja donde va otro niño. Puede ser por turnos y pueden jalarla o empujarla.

Recibir un masaje, la dirección debe ser de la cabeza hacia los pies.

Trabajo de jardín, usando rastrillo, pala o carretillo.

Sentarse sobre una patineta y empujar o ser empujado por un compañero. Puede también acostarse.

Usar juguetes “rellenos” con frijoles, arroz o pelotitas pequeñas.

Estas actividades pueden ayudar de distintas formas:

Satisfacen la necesidad de estímulos sensoriales. Algunos niños tienen altas necesidades sensoriales a nivel táctil,pueden buscar sensaciones de una forma desorganizada.

Brinda sensación dirigida al cuerpo para que la mente pueda concentrarse. Cuando el niño recibe cierto tipo de sensaciones (cómo las propioceptivas o vestibulares), su cuerpo puede canalizar la energía “extra” y logra así realizar actividades que requieran atención por un tiempo prolongado. Por ejemplo, el comer palomitas en el cine, canaliza el movimiento a través de la boca puede permanecer más tiempo sentado y atento.

Estas actividades ayudan a nivel neurológico. Las actividades de integración sensorial ayudan a los sistemas sensoriales, tales como el sistema vestibular (que se relaciona con el equilibrio y la posición en el espacio), facilitando un trabajo de diferentes partes del Sistema Nervioso Central. Algunas actividades, como rebotar sobre una bola grande, ayudan en la propiocepción (sentido del movimiento y conciencia del cuerpo) y organización cerebral.

Para más información acerca de intervención en el área de Integración Sensorial, puede hacer click aquí.



Fuente: http://blog.desarrollandomentes.com/2013/04/06/actividades-de-integracion-sensorial-para-ninos-con-trastorno-por-deficit-de-atencion-con-hiperactividad/



jueves, 19 de septiembre de 2013

¿QUÉ ES LA INTEGRACIÓN SENSORIAL?

En los últimos años, continuamente se está hablando de la importancia que tiene para los niños: jugar, explorar, moverse, experimentar, etc. Todo esto tiene una relación directa con los sistemas sensoriales: tocar, moverse, saltar, girar, escuchar, mirar, oler, probar, etc. 

Cuando los sistemas sensoriales funcionan correctamente, el cerebro de los niños se nutre de todos los estímulos que recibe, y cada vez va madurando más y mejor. Por ello se considera tan importante que los niños jueguen y experimenten sensaciones con su cuerpo, porque de esta manera alimentan su sistema nervioso de estímulos de movimiento, corporales, visuales, auditivos y táctiles. Pero no siempre es tan sencillo... 

Hay un 15% de los niños que presentan lo que llamamos dificultades de integración sensorial, y eso impide que su cerebro pueda nutrirse correctamente de los estímulos sensoriales. Seguro que todos vosotros conocéis a un niño que siempre se está moviendo, o que a menudo se cae al suelo, u otro niño que siempre está oliendo y / o tocando los objetos y las personas, otro niño que se muestra muy lento y pasivo , otro que se muestra irritable ante los cambios, que se altera mucho en entornos con estímulos (fiestas de cumpleaños, centros comerciales, el rato del patio escuela, etc.), un niño que tiene muchos miedos (se tapa los oídos con los ruidos, le molesta la luz, le dan miedo las novedades), un niño a quien no le gusta que lo toquen ni tolera ensuciarse, un niño que no es consciente del peligro ni el dolor. 

Os habéis parado a pensar a qué se deben estas dificultades, y qué consecuencias tienen en el desarrollo? Vamos a responder a estas dos preguntas. 

1) ¿A qué son debidas? A que el sistema nervioso del niño, no es capaz de procesar correctamente las informaciones sensoriales que recibe, por lo que no regula la intensidad de sus reacciones (demasiado explosivas, demasiado lentas, falta de reacción, busca exagerada, etc.). El niño recibe el estímulo sensorial, pero su cerebro no sabe regular la intensidad con la que lo ha recibido, y no puede organizar una respuesta adaptada a esa información, ni puede aprovechar correctamente estos estímulos, para nutrirse y madurar a la velocidad deseada. 

2) ¿Qué consecuencias tienen? Como el niño no es capaz de aprovechar correctamente esa información sensorial que ha recibido, observamos una o dos consecuencias básicas: 
- Afectación de las respuestas y reacciones del niño: que puede ser despistado, muy movido, muy pasivo o lento, muy miedoso, muy explosivo, muy buscador, muy descontrolado, muy llorón, muy cerrado, no puede estar atento, etc. 
- Afectación del aprendizaje: descoordinación motriz, se cae mucho al suelo, descontrola la fuerza, dificultades de motricidad fina, alteración en las habilidades de juego y de interacción social, retraso en el lenguaje, dificultades de aprendizaje cognitivo, retraso en la lecto-escritura, inmadurez general global, etc. 

Podemos observar una o más de estas características, dependiendo del nivel de disfunción del niño, que puede tener un buen aprendizaje pero presentar dificultades motrices, o tener un buen desarrollo motriz y ser muy movido. Hay muchas combinaciones posibles. Los niños con disfunción en la integración sensorial no se habitúan a las hipersensibilidades, ni regularizan por sí solos las afectaciones en el registro sensorial, en la conducta, en la concentración o el aprendizaje. 

Estos niño se benefician muy positivamente de una doble intervención, mediante la terapia de integración sensorial, y mediante una buena comprensión de sus dificultades por parte de la familia y de la escuela.

Fuente: http://estimulacionydesarrollo.blogspot.com.es/2012/09/que-es-la-integracion-sensorial.html