Bienvenido al blog, aquí encontrarás terapias y alternativas a la medicación para niños hiperactivos. Porque no todos los niños hiperactivos son TDAH.

La finalidad de este blog es dar a conocer mi experiencia como madre, mi día a día alternativo.


Por mucho que mediquemos si el diagnóstico es erróneo, es decir no hay un problema neuronal sino un problema de visión, de oído, de estrés, de alimentación no adecuada o de lateralidad cruzada, lo único que haremos es empeorar a nuestros hijos. Porque el problema de fondo continuará.

Entra, lee, mira, escucha y dame si te apetece tu opinión y sobre todo tus consejos.


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martes, 26 de marzo de 2013

Osteopatía infantil

La Osteopatía está especialmente indicada en niños, ya que la etapa desde el nacimiento hasta la pubertad es la que más acusa las influencias internas y externas. Al ser en estos años donde la evolución y crecimiento es aún un hecho, donde numerosas estructuras están en formación y consolidación, es el tiempo donde la Osteopatía puede aportar ventajas definitivas. El niño tiene unos potenciales altísimos de adaptación y corrección. Estos son aprovechados por el osteópata, para incidir de forma sutil, suave, nada agresiva y con un profundo respeto hacia la naturaleza innata del niño.
La Osteopatía es como la Homeopatía dos disciplinas que pueden ayudar al niño en numerosas patologías y que no presentan ningún efecto secundario ni nocivo.

La Osteopatía Cráneo-Sacral en niños

Signos tan habituales, y a veces poco tenidos en cuenta como los siguientes, pueden tener origen en desarreglos en la capacidad de movilidad de los huesos craneales o en tensiones fasciales periféricas, sin que ello sea considerado como “patológico” por la Medicina convencional.
Nombramos algunos de ellos:


- Lloro excesivo antes de las comidas, tal vez no es  un  rechazo caprichoso a la comida, es posible que  el niño  esté intentando informarnos de que su diafragma está en espasmo y que comer supone un esfuerzo por una falta de apertura del conducto esofágico del diafragma.

Muchas veces la causa puede estar lejos de la zona visceral digestiva y hallarse relacionada, por ejemplo, con el nervio responsable de las funciones neurovegetativas digestivas, el nervio vago, en su salida craneal, en el agujero rasgado posterior entre los huesos occipital y temporal. Compresiones en esta zona pueden alterar la función digestiva, ser causa de náuseas y otras alteraciones.
El osteópata puede corregir estas tensiones y mejorar la relación entre niño-alimento.

- Dificultades en conciliar el sueño, pueden ser debidas a compresiones craneales sutiles que alteran los procesos circadianos del hipotálamo.
El osteópata libera estas compresiones y facilita la inducción del sueño.


- Esa tendencia que no agrada en muchas ocasiones a los padres de ver que el niño se chupa el dedo en una edad ya avanzada, es un mecanismo inconsciente para intentar bombear el paladar y corregir alguna disfunción de la bóveda craneal que puede estar repercutiendo en tensiones en otras partes del cuerpo. El reflejo de succión , es una técnica inconsciente del bebé para facilitar el bombeo craneal, después de la compresión sufrida por el parto. El mantenimiento de esta acción en los años siguientes por parte del niño, puede ser una manifestación de que existe alguna necesidad de mantener los bombeos.

- Un déficit de atención o dificultades en el aprendizaje o problemas de comunicación pueden ser debidos a pequeñas alteraciones craneales.

- Ciertas posturas que adopta el niño, por ejemplo al estudiar, y que a veces observan los padres, es muchas veces el sistema de compensación natural que encuentra el niño a desviaciones de la columna que se están produciendo.
El osteópata puede detectarlas y determinar si el origen es craneal, por ejemplo, por una ligera torsión del occipital, que provoca la rotación de la primera cervical con el cual se articula. Esa rotación de la vértebra provocará la adaptación de las siguientes, pudiendo ser causa de escoliosis.
Por tanto, el trabajo osteopático no sólo está enfocado a niños con trastornos claros, donde los síntomas se hacen evidentes, sino también para aquellos que lloran más, les cuesta comer o dormir, que son más proclives a contraer enfermedades, etc. En ocasiones se acepta que ese niño es de una determinada manera, sin buscar la causa y, por tanto, sin buscar el remedio.
A veces sólo se trabaja de manera preventiva, para evitar que pequeños trastornos se conviertan en enfermedades serias en un futuro.
La información de las posturas intrauterinas es de gran ayuda para el osteópata en el tratamiento posparto.
En caso de daño prenatal, es indispensable tratar al bebé tan pronto como sea posible, dentro de las veinticuatro horas siguientes al parto.

Esta primera intervención es tan importante como las visitas periódicas durante los primeros años de crecimiento, a la vez que se hace un seguimiento con el pediatra.
Las fontanelas craneales se cierran hacia el final del segundo año, y el cerebro triplica su tamaño en este tiempo. El córtex cerebral no está formado aún hasta los dos primeros meses de vida, es decir la parte cognitiva del bebé está por desarrollarse, y por tanto podemos ayudar a que el desarrollo neurológico en este tiempo sea óptimo.

El trabajo de un osteópata consiste en equilibrar las membranas, suturas y líquidos, con el fin de evitar una afectación en el crecimiento del cerebro subyacente.

Con la osteopatía craneal se actúa sobre el sistema nervioso (también sobre los nervios craneales); sobre la linfa, por tanto sobre el sistema inmunitario; sobre cada una de las estructuras del cuerpo y sobre el sistema vascular.

Las lesiones craneales afectan al cinturón escapular y pélvico, ya que el cuerpo posee fascias que interrelacionan estructuras a distintos niveles, por ello nunca hay lesiones aisladas.
Es importante la observación por parte de los padres: si el niño mueve los dos brazos y piernas por igual, si es inquieto o tranquilo, si aprende a hablar pronto, su forma de caminar, etc. Todos estos datos ayudan al osteópata en su trabajo.

Algunas de las indicaciones para el bebé, sería en los siguientes casos:

· Alteraciones traumáticas óseas, tales como subluxación congénita de cadera, problemas del paladar asociados al labio leporino ( en el trabajo sobre el maxilar postquirúrgico), deformación craneal, etc.
· Otras alteraciones “no traumáticas” como:
· Mala oclusión dental
· Problemas de succión de leche materna
· Estrabismo
· Sinusitis
· Dolor de cabeza
· Problemas de vías respiratorias
· Estreñimiento / Diarrea
· Problemas de comportamiento y aprendizaje
· Trastornos del sueño
· Hiperactividad
· Escoliosis, etc.
· … Y todo lo expuesto en el artículo


Fuente: http://www.centrokineos.com/osteopatia-infantil.html

lunes, 25 de junio de 2012

Nacer de forma natural. El punto de vista de una osteópata

Aunque permita en unos casos concretos salvar la vida de la madre, del bebé, o de ambos, la cesárea es una práctica que va en aumento con los años. Si representaba un 3% de los nacimientos de Francia en los años sesenta, actualmente alcanza hasta un 90% en algunas clínicas de Brasil. Es importante recordar que la cesárea es una intervención quirúrgica que presenta riesgos tanto para la madre como para el bebé y que, hoy en día, los beneficios del parto por vía natural son mucho más significativos.

La comodidad del médico que programa los partos para poder gestionar mejor su agenda, o la de la clínica u hospital en el cual trabaja, no son argumentos relevantes frente a las consecuencias negativas que puede conllevar una cesárea sobre la madre y la criatura.
Para un osteópata, la presión que ejercen los músculos de la vagina de la mujer sobre los huesos del cráneo del bebé (que se produce en el momento del parto al pasar por el canal natural de su madre) seguida de la expansión de estos mismos huesos una vez fuera, es necesaria para activar en las mejores condiciones lo que denominamos “movimiento respiratorio primario”. La cesárea impide al bebé el aprovechamiento de esta oportunidad para liberar, en este momento, su energía vital.

La consecuencia de optar por una cesárea en vez de por el parto natural es lo que se llama una “compresión”, que se puede considerar fuente de varios trastornos futuros como regurgitaciones, incomodidad general (bebé que llora mucho) e incluso más adelante trastornos de la atención, falta de creatividad, fragilidad emocional y/o física... 


Es comprensible que algunas mujeres, según sus propios conceptos, valores, creencias y lo que han vivido ellas mismas o sus familiares, tengan respeto a este momento desconocido que es el parto, sobre todo cuando es la primera vez. Pero cada parto es diferente y para una misma mujer también pueden serlo cada uno de sus alumbramientos.

Por otro lado, debemos considerar que vivimos en una sociedad en la que prima la apariencia y la superficialidad se erige por delante de otros valores más profundos otorgándole a la imagen un poder máximo. Y esta frivolidad provoca que la apariencia física sea percibida como la representación más fidedigna de una persona. Para convencerse de esta realidad únicamente hay que prestar atención a las cifras que demuestran un aumento exorbitante, año tras año, de las operaciones de cirugía estética. Y lo que es más preocupante, intervenciones a edades cada vez más tempranas. 


Unos datos que revelan que la obsesión por la imagen rige la sociedad actual desde los primeros años de vida. En este contexto, las mujeres (bajo una gran presión social) se llegan a cuestionar las consecuencias negativas que puede ocasionar el embarazo y el parto sobre su cuerpo.

Así que, justo en este punto de la reflexión, es donde es necesario preguntarse ¿A quién beneficia esta situación? La respuesta parece obvia ya que la publicidad en este sentido es abundante: los cirujanos plásticos y los profesionales de medicina estética tienen en este sector interesantes oportunidades. Ante este panorama, a las futuras madres que piensan en programar su cesárea por razones de comodidad o preferencias personales (como que el niño nazca una fecha concreta por motivos emocionales) les diríamos que reflexionaran seriamente sobre todo lo expuesto en este artículo y las consecuencias que se producen al optar por una forma u otra de nacimiento de su hijo.
 

Podemos ir más allá y llevar las reflexiones a otro nivel en el que nos plantearíamos si la banalización de la cesárea en la especie humana nos puede conducir a un proceso mecanizado y carente de cualquier aspecto fisiológico y emocional. Nos preguntamos ¿Seremos todavía humanos el día en que la tecnología puede llevar a cabo un «embarazo» sin la necesidad de la madre?

En muchas ocasiones, el bebé nacido por cesárea sólo hubiera necesitado unos días más para nacer por su cuenta pero, al producirse la intervención, este recién nacido se encuentra en una situación descuadrada al haberse adelantado su momento por decisión de sus padres o del ginecólogo.

Creo que no es malo hacerse preguntas, al contrario, uno se vuelve entonces “capitán de su alma” como proclama Nelson Mandela. Es conveniente reflexionar sin influencias externas ajenas a nuestra situación particular y que nos empujan a aislarnos de los caminos naturales. Muchas veces la comodidad y una engañosa facilidad esconden otros intereses y dejan de lado la alegría de alumbrar a un bebé de forma natural. Nada descabellado, por otro lado, ya que es que lo que llevan haciendo durante siglos nuestras antepasadas. 


Y, por último, adelantándonos a los argumentos esgrimidos por los facultativos sobre la posibilidad de problemas jurídicos si un parto natural no va bien, aconsejaríamos que estos profesionales pensaran primero en su papel de asistentes en el intenso y bonito proceso de dar a luz una vida. Los protagonistas de un parto son los padres y el bebé por llegar, no los médicos. Por otro lado, el equipo médico también tiende a medicar en exceso durante los partos cuando, en realidad, un parto no es una patología que requiera tratamiento sino que es un proceso lógico de una mujer en buen estado de salud. 

No en vano queremos resaltar el hecho de que en ocasiones los bebés reciben los residuos del anestésico de la epidural y ya empiezan a intoxicar su pequeño cuerpo desde los primeros días de vida. Meses después vendrán los otros sistemas de intoxicación como las vacunas y los antibióticos. 

lunes, 27 de febrero de 2012

Primera visita osteópata

Hoy Biel se ha portado como un campeón. Tenía yo mis dudas... Ha estado muy tranquilo y se lo ha tomado muy en serio.
Montse Martín (ostéopata) nos ha comentado que Biel tiene las cervicales muy rígidas igual que el tórax.
La visita ha empezado con preguntas del embarazo, parto, gateo... (ya casi las respondo de carrerilla).
Con mucha calma y cariño ha empezado a tocar a Biel por los pies y ha ido subiendo hasta la cabeza. Cuando le tocaba el tórax me ha preguntado si tenía problemas de bronquitis, y afirmativo Biel es de lo que más padece.
A grandes rasgos la conclusión de Biel es que el embarazo fue normal, pero los últimos días de gestación como yo no tenía contracciones y ya había pasado de la semana 42, empezaron a medicarme durante 2 días y como tampoco se producía el parto me hicieron cesárea. Todo esto altera mucho al bebé. Y si además le sumas que estuvo 2 horas solito en una incubadora sin ningún contacto con sus padres...
Todo este nerviosismo se vio reflejado en su manera de mamar y sus prisas por caminar. Con 5 meses gateaba pero para buscar un apoyo y ponerse de pie de puntillas.
Todo este proceso al no hacerse correctamente le quedaron reflejos primitivos activos que son los que hoy por hoy le dan tantos problemas. No es ágil dando saltos, ni jugando con una pelota. Para él leer o escribir es una tortura, son tantos los movimientos que necesita su cuerpo...
El tema de la psicomotricidad siempre me ha preocupado, el neuropediatra se quedó tan ancho diciéndome que los TDAH tenían sus limitaciones, y esta era una.
Al empezar la visita Biel sin doblar las rodillas no podía casi agacharse, cuando ha acabado ha vuelto ha probar el estiramiento y sus dedos llegaban hasta las rodillas.
Estoy muy orgullosa de mi niño! Creo que vamos por el buen camino...