Bienvenido al blog, aquí encontrarás terapias y alternativas a la medicación para niños hiperactivos. Porque no todos los niños hiperactivos son TDAH.

La finalidad de este blog es dar a conocer mi experiencia como madre, mi día a día alternativo.


Por mucho que mediquemos si el diagnóstico es erróneo, es decir no hay un problema neuronal sino un problema de visión, de oído, de estrés, de alimentación no adecuada o de lateralidad cruzada, lo único que haremos es empeorar a nuestros hijos. Porque el problema de fondo continuará.

Entra, lee, mira, escucha y dame si te apetece tu opinión y sobre todo tus consejos.


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miércoles, 10 de febrero de 2016

Crecer en un orfanato y la falta de apego

La falta de atención, de cariño, de estimulación genera daños irreparables en los niños. Somos mamíferos, necesitamos de mimos. Te imaginas ser bebé y tener que acostumbrarte a la soledad, a saber que aunque llores, nadie vendrá a consolarte. Es un evidencia científica, necesitamos amor.

Acabo de leer esta noticia, creedme, no os va ha dejar indiferentes.
http://www.finanzas.com/xl-semanal/magazine/20150503/orfanatos-dano-irreparable-8418.html
Y más información aquí:
http://www.adopty.es/rs/blog/2012/07/24/hallados-cambios-estructurales-en-el-cerebro-de-ninos-de-orfanatos-de-rumania/

El silencio... entrar en un orfanato y ver a los niños, tumbados mirando el techo, en silencio... y así empieza esta trágica noticia, aunque es  muy dura y a la vez injusta que siga sucediendo, la quiero compartir con vosotros. 15 años ha durado este estudio, me gustaría saber que a mejorado a día de hoy.

¿Qué plan tiene la vida para estos niños? ¿Cuantos padres estaríamos dispuestos a acoger o adoptar a estos niños? yo la primera.

Tengo la miradita clavada de ellos, tan sólo nacer ya conocen la soledad.

Conozno un par de familias que adoptaron a bebés de Europa del Este, en ambos casos vivieron en soledad el primer año.
Estos 2 niños han tenido siempre problemas de aprendizaje, problemas de lateralidad cruzada, de impulsividad, de falta de autoestima. Los dos etiquetados erróneamente como niños TDAH.
Si queréis conocer mejor la historia de una de las familias os dejo aquí el link de su blog:
http://yoamoaalguiencontdah.blogspot.com.es/

He buscado otros vídeos pero sinceramente me dan tanta pena que no puedo ni compartirlos.






sábado, 15 de febrero de 2014

¿Discapacitados del Hemisferio Derecho?

Desde pequeños a los niños se les sobre estimula el Hemisferio Izquierdo a través de la precoz enseñanza intelectual, la precoz enseñanza de la escritura. Además, cada vez que movemos la mano derecha, estimulamos, masajeamos, el Hemisferia Izquierdo. 

La naturaleza fue sabia: hizo que naciéramos con una línea media que divide nuestros Hemisferios y lados del cuerpo, para que de pequeños, nos veamos forzados a usar ambos lados. Curiosamente solo el estímulo armónico de ambos lados lleva a una dominancia correcta hacia los 6 años.

Son los movimientos simétricos de ambos lados, los que ayudan a disolver la línea media e integrar ambos hemisferios (esto lo vemos en los juegos tradicionales comba, soga, columpio, palmas…). Integrar ambos hemisferios de manera adecuada significa ser capaz más adelante, de integrar nuestro lado intuitivo con el racional, una visión de las cosas sintética, y a la vez analítica. Ver el detalle, sin perder el conjunto, ser capaces de distinguir lo esencial de las cosas…

Y resulta que nuestro sistema educativo imperante, se empeña en abolir las cualidades del H. Derecho, transformándonos en “discapacitados” de las emociones, lo artístico, y tantas más imprescindibles cualidades. 

Ideas: 
En educación infantil:
• Mover ambos lados del cuerpo y así “masajear “ y estimular ambos lados., a través del juego.

En educación Primaria
• Promover actividades creativas, sociales. Que los niños puedan sentir e identificarse con los que aprenden, vivenciando y dramatizando los contenidos.

En secundaria
• Si “toca” estudiar una lección tan densa como  biología, el profesor, podría “cumplir” con el libro y a la vez hacer algo más “humano” con los chicos, si en vez de exigirles que se aprendan esa barbaridad, tratasen juntos de leer el gesto, el leit motiv de cada sistema y órgano. SI trata de llevarlos a la mirada global, a la síntesis (que no simple resumen). ¡Si les invita a ejercitar su propio pensamiento y a cuestionar lo que estos libros de textos enseñan!

Cada uno desde su lugar, puede ayudar a cambiar el mundo. SI eres maestro de una escuela pública, es maravilloso, si lo eres de una privada, es maravilloso también. SI eres madre, fantástico. Cada uno desde su lugar, puede contribuir a aportar más corazón y no pura mente, a la educación de nuestros niños. 

Que sin Hemisferio derecho y sin las fuerzas del corazón, cada vez será más complicado todo, también las relaciones interpersonales, también las de pareja…

Tamara Chubarovsky 
www.lafuerzacurativadelapalabra.com

lunes, 14 de octubre de 2013

Disfunción de Integración Sensorial o la realidad desordenada

La integración sensorial es la capacidad del sistema nervioso para interpretar la información percibida por los sentidos y generar respuestas inmediatas. Cuando falla una de las piezas que componen ese mecanismo, los niños se enfrentan a más obstáculos de los habituales y se irritan, se retraen o explotan… emocionalmente

Somos máquinas que escaneamos la realidad a través del gusto, la vista, el oído, el tacto, el olfato, el movimiento, la gravedad y la posición. “La integración sensorial es la función del sistema nervioso para asimilar la información del entorno y obtener la percepción correcta de la situación que nos rodea”, explica a EFEsalud Isabelle Beaudry, directora de la Clínica de Terapia Ocupacional Pediátrica Beaudry-Bellefeuille (Oviedo).

Se trata de “un proceso neurológico que nos permite utilizar nuestro cuerpo eficazmente en cada contexto, organizando la información sensorial que recibimos de nosotros mismos y del entorno para emitir respuestas adecuadas”, precisa Víctor da Silva Gamo, director del Centro Sensory (Madrid).

La secuencia lógica es percibir, organizar y responder, pero muchos niños tienen dificultades a la hora de seguirla y se enfrentan a la Disfunción de Integración Sensorial (DIS) o Desorden en el Procesamiento Sensorial (DPS).

Johanna León García, terapeuta ocupacional y fundadora de la Asociación de Terapia para la Salud y la Educación (SALUDE), asegura que “el DPS afecta a niños que no tienen problemas neurológicos ni genéticos y que hay al menos uno con estas dificultades en cada aula del jardín de infancia”.

Desde la etapa preescolar, padres y educadores se encuentran con signos de esta disfunción, que tiene consecuencias en muchos niveles. “El funcionamiento del sistema sensorial y su integración es la base para un desarrollo óptimo de capacidades como concentración, planificación, praxis, aprendizaje académico, autoestima, autocontrol y habilidad motora”, señala el experto da Silva Gamo.

Agrega que “desde bebés hay comportamientos que pueden anticiparnos una posible disfunción como retraso motor, dificultades de alimentación, intolerancia a estar boca arriba o alteraciones del sueño”.

La terapeuta Isabelle Beaudry, por su parte, explica que una de las dificultades para tratar el DPS es que no es fácil de detectar por una persona que no esté específicamente formada porque se manifiesta en “dificultades sutiles que se pueden atribuir a otros problemas” o se confunde con una mala crianza que despierta culpabilidad en muchos padres.

Los expertos describen el perfil de los niños con DPS:

Son hostiles, irritables, difíciles, agresivos o explotan en llanto sin razón aparente.

Los niños con DPS tienen muchas dificultades en el aprendizaje.

Son retraídos, lentos, excesivamente tranquilos y mantienen la postura decaída o todo lo contrario: extremadamente activos y ansiosos; no paran de correr y de moverse.
Se enfadan al percibir ciertos sonidos, estímulos visuales, movimientos, texturas y olores. Les molestan las etiquetas de la ropa, las sábanas, cortarse las uñas, el pelo o comer ciertos alimentos.

No siguen el mismo ritmo de aprendizaje que los demás niños de su edad. Se confunden al copiar de la pizarra, leer, escribir o recortar.

Tienen dificultades en el razonamiento lógico, en la secuenciación o en la planificación motora. También en las tareas matemáticas y en la memorización de conceptos.

Son descoordinados para practicar deportes y se tropiezan mucho. No les gusta trepar, saltar, colgarse o columpiarse.

Un abanico tan variado de signos hace que niños con DPS reciban otros diagnósticos como trastornos de la conducta o el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), según la terapeuta Isabelle Beaudry.

Johanna León, especialista de SALUDE, considera que aunque el TDAH y el DPS son distintos, porque el primero es de origen neurobiológico, “frecuentemente coexisten”.

Cita un estudio de la terapeuta estadounidense Lucy Miller que concluyó, en una investigación con 2.400 niños, que el 60% padecía ambos trastornos a la vez. “En otro estudio, Miller demostró que los comportamientos emocionales, de atención y sensoriales son significativamente diferentes entre los niños con TDAH y con DPS”, enfatiza León.

La Disfunción de Integración Sensorial puede entenderse, entonces, como parte de otros diagnósticos. En palabras del terapeuta da Silva Gamo: “Hay comportamientos que son signos de DPS y pueden ser también signos de otras patologías; este trastorno puede cursar de forma aislada o como parte de otra patología”.

El juego como terapia

Isabelle Beaudry afirma que la investigación del DPS se ha desarrollado dentro de la terapia ocupacional, “un ámbito profesional que analiza problemas de participación en la vida diaria que son, precisamente, los que tienen estos niños”. Por eso, sugiere que los padres busquen un terapeuta ocupacional formado en integración sensorial.

Las terapias para tratar los problemas de integración sensorial se centran en el juego. 
Víctor da Silva Gamo subraya que “el terapeuta ocupacional es el único profesional sanitario cualificado para tratar desde el Enfoque de Integración Sensorial”.

El consejo lo repite la especialista Johanna León, que recomienda una valoración de las funciones sensoriales del niño que incluye motricidad, equilibrio, coordinación, capacidad de organización, planificación, desempeño de actividades de autocuidado y características del ambiente que lo rodea.

Da Silva Gamo define, desde su experiencia en el Centro Sensory, la terapia para el DPS: “Se realiza en sesiones individuales en las que, a través del juego, se utiliza la motivación intrínseca del niño para conseguir respuestas adecuadas del procesamiento sensorial”.

La estimulación visual es fundamental en las terapias. 
Aclara que estas actividades no constituyen una “exposición continuada a estímulos sensoriales ni entrenamiento repetitivo en habilidades”, sino que se centran en las experiencias sensoriales para obtener respuestas cada vez más complejas.

Para Beaudry la terapia ocupacional es muy activa y busca “enganchar la motivación interna lo que, en los niños, se logra a través del juego”. El objetivo es ganar su atención para encaminarlos hacia la rehabilitación.

“La pregunta del millón”

Si un niño puede recuperarse completamente de su DPS es “la pregunta del millón” para la terapeuta Isabelle Beaudry, que lleva 25 años tratando esta disfunción.

Esta experta argumenta que la Disfunción de Integración Sensorial exige un proceso de neuro-rehabilitación.

En ese sentido, asegura que con terapia los niños “pueden mejorar mucho, sobre todo cuando inician en edades muy tempranas, porque el sistema nervioso aún es maleable y hay plasticidad neuronal”.

No obstante, advierte que el DPS deja marcas sutiles que pasan a ser rasgos del temperamento o de la forma de ser.

“Hay personas a las que llamamos ‘tranquilas’: evitan luces, sonidos o grandes concentraciones de gente y otras, en cambio, disfrutan con estímulos fuertes”, concluye Beaudry.



Fuente: http://www.efesalud.com


sábado, 21 de septiembre de 2013

EL MÉTODO PADOVAN


El método Padovan fue creado por la logopeda brasileña Beatriz Padovan. Esta logopeda, no contenta con los métodos de trabajo que ella conocía, unió su experiencia con los trabajos de otros profesionales del campo.
Del psicopedagogo Rudolf Steiner utilizó sus indicaciones sobre la interdependencia entre andar, hablar y pensar.
Del neuropsicólogo Temple Fay utilizó la reorganización neurológica. Añadió también, el proceso de naturaleza ontogenética o evolución del hombre y el proceso de filogenesis o evolución de la especie, que son los que marca la organización neurológica.
Y por último, Beatriz puso su visión global y el abordaje oral, sacando a la luz su método de reorganización neurofuncional, el método Padovan.

Para el método Padovan la relación que existe entre andar, hablar y pensar es primordial a la hora de alcanzar el correcto desarrollo.
Andar no es sólo desplazarse. Para llegar a andar pasamos por unas fases previas (volteo, arrastre, gateo…) que nos llevan de la horizontalidad a la verticalidad, todas son importantes para evitar problemas a posteriori.
Hablar no es sólo el lenguaje oral, también los gestos, la mímica, la escritura, la música… son formas de hablar. Todo el mundo “habla”.
Pensar no es sólo crear ideas, también es la capacidad de aprendizaje, la capacidad de adaptarse al medio que nos rodea…

Las tres funciones dependen de la maduración neurológica. La palabra se desarrolla a partir del andar, el pensamiento se desarrolla a partir de la evolución del lenguaje.
Si el desarrollo no es correcto, la organización neurológica tampoco lo será y difícilmente se avanzará correctamente en el andar, el lenguaje…

Todos los niños sin lesiones hacen los mismos gestos estereotipados, los mismos patrones de movimiento, los que tienen alguna lesión no.
El hombre posee un programa genético pero necesita de un ambiente adecuado para desarrollarlo y dentro de este programa, unos desarrollan más que otros ciertas habilidades.

El sistema nervioso del ser humano es el menos operativo cuando se nace y el más complicado cuando está maduro.
La organización neurológica es un proceso dinámico y complejo, pero natural, que conduce a una maduración del sistema nervioso central y vuelve al individuo apto para cumplir su potencial genético.

Si esto no ocurre, es que no está bien en su potencial. Este proceso puede bloquearse o desviarse antes de nacer, durante el parto, por un tema emocional, por un accidente, por un traumatismo…
En el caso de que el bloqueo o desvío sea pequeño, se seguirá funcionando pero a un nivel inferior o con un gasto energético demasiado fuerte. En caso de que el bloqueo o desvío sea grande, muy posiblemente no se pueda seguir funcionando.

Las funciones neurovegetativas (respiración, succión, masticación y deglución) son funciones prelingüísticas, preparan la neuro-musculatura para la articulación de fonemas, que dan lugar a palabras. Los niños con lesiones tienen estas funciones mal desarrolladas y los adultos que han perdido el habla también.

El método Padovan tiene un abordaje corporal y otro oral. No hay boca fuera del cuerpo, ni cuerpo fuera de la boca. Normalmente los niños que no hablan bien tampoco andan bien o tienen algún problema en la marcha.
En el método Padovan se trabaja desde el cuerpo y la boca para tener resultados a todos los niveles.

El método Padovan tiene cuatro grupos de ejercicios:
- ejercicios de cuerpo
- ejercicios de ojos
- ejercicios de manos
- ejercicios orales (funciones neurovegetativas)

Para trabajar con el método Padovan se debe de respetar la madurez neurológica del paciente, tener las etapas evolutivas presentes. Los ejercicios van desde lo más primario hasta donde el paciente lo marque, siempre siguiendo las etapas naturales de la evolución.

Los ejercicios son sencillos pero no siempre fáciles de aplicar, ya que tienen que ser lo más perfectos posibles para que el sistema nervioso central reciba la información correcta.
Los ejercicios se repiten varias veces, según el caso y siempre evitando el cansancio muscular.
Se acompañan de canciones o poemas para darles ritmo, estimular la audición, el habla y la imaginación. Cada ejercicio tiene su canción o poema, intentando buscar que el contenido de la canción se relacione con el movimiento que se ejecuta o la zona en la que se trabaja.

Las sesiones son de unos 45 minutos y normalmente dos veces por semana, aunque la frecuencia varía según la gravedad del caso pudiendo ser hasta diarias.

En los ejercicios de cuerpo, manos y ojos se debe de respetar un orden muy concreto, el que marca el proceso natural de la evolución del individuo y de la especie.
En los ejercicios de boca el orden de ejecutarlos no es importante y lo marcará el mismo paciente según sus dificultades.
Si se quiere decir que se trabaja el método Padovan se deben de ejecutar los cuatro grupos de ejercicios en una misma sesión de trabajo.

Se puede trabajar el método Padovan en los siguientes casos:
- parálisis cerebral
- síndrome de Down
- autismo
- problemas de aprendizaje
- bloqueos y retrasos psicomotores
- dislexia
- fonemas que no salen
- problemas de lateralidad
- problemas de comportamiento, psíquicos y emocionales
- personas que han tenido ciertas funciones y las han perdido
- problemas degenerativos neurológicos
- otros problemas neurológicos

Hay quien dice que los diferentes problemas de lenguaje no son problemas diferentes, sino diferentes grados del mismo problema. La causa (de mayor a menor importancia) es un desorden del desarrollo o de la organización del sistema nervioso central. Al ser la causa la misma, el tratamiento será el mismo pero se adaptará a la gravedad del trastorno.

Los ejercicios del método Padovan son sencillos porque pertenecen a la naturaleza. Los movimientos no han sido ni creados artificialmente ni inventados.

“Aquel que sigue lo que la sabia naturaleza nos enseña tiene menos posibilidades de cometer errores.” (Beatriz Padovan)




Fuente: http://alternativasterapias.blogspot.com.es/2007/12/el-mtodo-padovan.html


domingo, 14 de abril de 2013

EL PROGRAMA ESCOLAR DE INPP

El Programa Escolar de INPP ha sido diseñado específicamente para ser utilizado en las escuelas con grupos de niños a lo largo de un año académico.

 
Es un programa de ejercicios físicos que se lleva a cabo diariamente (de lunes a viernes, 10 minutos al día) con todos los niños de una clase, o bien con pequeños grupos de niños previamente seleccionados, durante un curso escolar completo, bajo la supervisión de un maestro u otro profesional que haya recibido esta formación.

 
Los ejercicios se basan en los movimientos que realiza un niño en su primer año de vida. Todos los ejercicios se realizan en el suelo y ayudan a desarrollar el eje correcto cabeza-cuerpo, la base para una buena postura y la capacidad de utilizar los lados izquierdo y derecho y las partes superior e inferior del cuerpo de manera separada.

 
Una de las principales diferencias entre el programa de INPP y otros programas motores es el tiempo dedicado a desarrollar habilidades posturales tempranas antes de pasar al arrastre o al gateo.

 
Este programa subraya la importancia del desarrollo físico de los niños y nos enseña que las habilidades neuromotoras son los fundamentos del éxito en el aprendizaje. El modelo neuroevolutivo de INPP viene avalado por toda una serie de estudios científicos. Para más información puede consultar: http://www.inpp.org.uk o http://www.inpp.es/

Si te interesa formarte, infórmate del próximo curso (mayo 2013) en
 

jueves, 21 de febrero de 2013

Detectar y evaluar la lateralidad

La lateralidad suele evaluarse a partir de los 5/6 años y coincidiendo con los primeros aprendizajes que precisan de códigos escritos. Debemos tener en cuenta que a estas edades la lateralidad probablemente aún está en construcción y es normal encontrar datos contradictorios. El fin de la evaluación debe ser intentar descifrar la lateralidad natural del niño para corregir a tiempo si se detectan cruzamientos. http://www.psicodiagnosis.es/images/letrasin_590.gif



El problema no es ser diestro o zurdo sino que las diferentes dominancias estén organizadas en el mismo lado, especialmente en lo que se refiere a la mano, ojo y pie.
Es aconsejable para una evaluación correcta el uso de pruebas específicas como el Test de Dominancia Lateral de Harris (descárgalo aquí).
 
A modo de una primera aproximación se exponen algunas de las pruebas comunes para la valoración de la dominancia lateral en sus diferentes modalidades: 

Dominancia manual:
Pedir al niño que coja un lápiz de la mesa y que escriba una serie de números (p.e. del 1 al 10). Se observa la mano con la que coge el lápiz y escribe. En condiciones normales, ésta será la mano dominante. Se debe también pedirle que coja diferentes objetos (peine, cepillo de dientes...) y comprobar si sigue utilizando la misma mano o no.
Podemos luego solicitarle que trate de escribir la misma serie de números pero con la otra mano. Un niño diestro bien organizado debería presentar gran dificultad para efectuar los números con la mano izquierda presentando inversiones frecuentes.
Otras pruebas de verificación: descorchar una botella, pegar etiquetas, manejar herramientas, cortar con tijeras, encaje de puzzles... 

Dominancia ocular:
Una de las pruebas clásicas es la del papel perforado. Puede utilizarse cualquier material que pueda manejar el niño y que tenga un pequeño agujero central. Se le pide que en posición de pie sostenga con los brazos estirados el papel perforado. A esta distancia se le dice que trate de mirar a través del agujero algún punto situado detrás (puede ser el propio evaluador). La siguiente instrucción es que vaya acercando poco a poco el papel a la cara hasta tocar la misma.
Esto debe hacerlo sin dejar de mirar por el agujero enfocando al punto fijado. Una vez que el papel llega al rostro el niño ha situado el agujero frente al ojo dominante.
Puede también evaluarse la dominancia ocular con calidoscopios o tubos pidiendo al niño que mire a través de ellos. El ojo en el que se sitúa el objeto es el dominante. 

Dominancia de pie:
Las pruebas clásicas comprenden un amplio repertorio como chutar una pelota o mantenerse durante un tiempo a la pata coja sin moverse. En ambos casos la pierna con la que se chuta o la que sostiene el cuerpo suele ser la dominante. 

Dominancia auditiva:
Es, sin duda, a la que menos atención se ha prestado y, a su vez, la que puede presentar mayor variabilidad según la tarea a efectuar.
Las pruebas más sencillas consisten en entregar algún objeto con ruido tenue (auricular, reloj u otro) y pedirle que escuche atentamente. La oreja hacia la que dirige el objeto es la dominante. 

Intervención
Sigue siendo muy controvertida la idoneidad de la intervención sobre la lateralidad a efectos de corregir ciertas irregularidades. Hay autores que defienden la intervención temprana para evitar los posibles efectos posteriores sobre el aprendizaje y otros, por su parte, minimizan las consecuencias y defienden el desarrollo natural del proceso limitando la intervención a potenciar en el niño las dominancias establecidas.

Cada niño es un caso diferente con sus propias peculiaridades y no podemos generalizar en cuanto a la necesidad de intervenir.
En todo caso, el paso previo para cualquier intervención requiere de una correcta evaluación psicomotriz, de estudiar la historia evolutiva del niño, el conocimiento de la existencia de posibles trastornos orgánicos o secuelas de accidentes y también de los resultados del examen oftalmológico.

La mala lateralidad puede manifestarse de diferentes formas siendo la más corriente la que suele denominarse como cruce lateral simple en el que el niño utiliza habitualmente su ojo dominante y escribe con la mano subdominante, es decir, es el caso de niños diestros de pie y mano pero con dominancia en el ojo izquierdo o a la inversa.

En estos casos se aconseja que, si se decide la corrección de la lateralidad, actuar sobre el cambio de la dominancia de la mano antes que con la del ojo. Esto se justifica dado que es menos complicado y actuamos a favor de la tendencia neuro-biológica del niño.
No hay que olvidar que la tendencia lateral induce una distribución de funciones entre los dos hemisferios y, por tanto, aplicar un programa en contra del diseño neurobiológico supone complicar bastante la red de conexiones interhemisféricas.
Contrariamente, aplicar un programa a favor de esta tendencia simplifica el proceso y optimiza los resultados.

En el caso de aplicarse un cambio de dominancia visual debe contarse con las directrices de un especialista en optometría que dirija el tratamiento.

Normalmente el tratamiento consiste en un programa de entrenamiento visual que implica la obturación del ojo que debe ceder la dominancia o el trabajo con filtro rojo. Las diferentes actividades que debe realizar el niño han de ser determinadas por el optometrista. 

Fuente: http://www.ecured.cu 

lunes, 9 de julio de 2012

LATERALIDAD CRUZADA Y LA DIFICULTAD EN EL APRENDIZAJE

Podemos definir la lateralidad como la consecuencia de la distribución de funciones que se establece entre los dos hemisferios cerebrales. De dicha distribución depende la utilización preferente de un lado o el otro del cuerpo (derecho o izquierdo) para ejecutar determinadas respuestas o acciones.

La lateralidad es una función compleja que se deriva de la organización binaria de nuestro Sistema Nervioso. De hecho, gran parte de nuestro cuerpo se articula de forma doble: dos ojos, dos oídos, dos orejas, dos pulmones, dos riñones, etc... Nuestro cerebro igualmente dispone de dos estructuras hemisféricas especializadas y que son las responsables de controlar todo el complejo sistema dual, integrando la diferente información sensorial, orientándonos en el espacio y el tiempo y, en definitiva, de interpretando eficientemente el mundo que nos rodea.

Tradicionalmente se ha asociado el hemisferio izquierdo con la zona que procesa de forma verbal, lógica, secuencial. Por su parte el hemisferio derecho es más intuitivo, menos racional, global, creativo, más capaz con las relaciones espaciales y el procesamiento simultáneo de la información.

Sea como fuere, no hay duda que una lateralidad bien establecida es un factor facilitador de los diferentes aprendizajes (a partir de los 4-5 años), siendo un factor de riesgo en caso contrario.

Normalmente se diferencian cuatro tipos de preferencia o dominancia:

Dominancia Manual: Preferencia o mayor facilidad para utilizar una de las manos (derecha o izquierda) para ejecutar acciones como coger objetos o escribir.

Dominancia Podal: Nos indica el pie dominante para efectuar acciones como patear una pelota, mantenerse en pie con sólo una pierna, etc...

Dominancia Ocular: Aunque los dos ojos son necesarios para configurar una imagen correcta, hay uno que se prefiere para mirar por un binocular o apuntar con una carabina, se trata del ojo dominante.

Dominancia Auditiva: Se refiere a la preferencia o tendencia a escuchar más por un oído que por el otro, por ejemplo, al coger un auricular, un teléfono móvil.

Hablamos de lateralidad homogénea cuando mano, pie, ojo y oído ofrecen una dominancia en el mismo lado ya sea en el lado derecho (diestro) o izquierdo (zurdo).

Estamos ante una lateralidad cruzada cuando existe una lateralidad distinta de la manual para pies, ojos u oídos (por ejemplo mano derecha dominante con dominio del ojo izquierdo). En estos casos también se habla de “asimetría funcional”.
La lateralidad cruzada mano-ojo, ha sido una de las más estudiadas y con frecuencia es sinónimo de problemas en el aprendizaje, en especial en los procesos de lectura y escritura.

En ocasiones se utiliza el concepto de lateralidad contrariada para expresar que el niño ha invertido en algún o algunos miembros su tendencia natural (por ejemplo niño zurdo que se le ha forzado ha aprendido a escribir con la derecha).

Hay también otras posibilidades como la denominada lateralidad mixta que se utiliza para designar a aquellos individuos que presentan heterogeneidad en alguna o todas las lateralidades (algunas actividades se realizan con una mano y otras con la contraria), también el ambidextrismo que señala a aquellos sujetos que son igualmente hábiles con cualquiera de las dos partes del cuerpo (derecha-izquierda) para efectuar algunas actividades.


Hasta los 4 o 5 años no tiene demasiada importancia conocer donde están la derecha y la izquierda. El niño va desarrollándose según su curso evolutivo y todavía resulta innecesario el conocimiento del espacio codificado según las coordenadas derecha-izquierda. El espacio lo percibe el niño directamente.

Las cosas empiezan a cambiar cuando se inicia el aprendizaje formal y en concreto el de la escritura y la lectura. Ahora el niño se va a encontrar con unos símbolos (letras y números) cuyas coordenadas espaciales y temporales le van a marcar su significado. El control, por tanto, de dichas coordenadas supone un paso previo fundamental para la comprensión de los mismos.

Los factores que intervienen en una buena organización lateral son muchos. A continuación se describen los más importantes:

La información genética. La influencia del entorno (medio cultural, costumbres...).La educación y aprendizaje recibido.
En la construcción de la lateralidad, siempre que no haya factores patológicos, se ha constatado un predominio de un cierto determinismo genético. Así algunos estudios apuntan que la posibilidad de tener un hijo zurdo siendo ambos progenitores diestros es de un 9,5% aumentando esta cifra al 26% si ambos padres son zurdos.

También está probada la influencia de factores ambientales o sociales. En este sentido se apunta a que los niños ya desde muy pequeños suelen recibir los objetos dirigidos a la mano derecha por parte de los adultos. Además muchos de dichos objetos están hechos para ser manipulados por diestros.

Los niños que presentan una lateralidad homogénea (mano, pie, ojo, oído dominantes en el mismo lado), tradicionalmente se ha creído que tienen una mejor disponibilidad para el aprendizaje al poder integrar de forma más eficaz la diversa información sensorial. Esto puede resultar cierto en muchos casos pero no en todos. No puede establecerse de manera concluyente una relación efecto-causa entre la presencia de una lateralidad no homogénea y la de trastornos del aprendizaje. Sin embargo, debe evaluarse la lateralidad como un factor de riesgo añadido a otros factores.

Los padres pueden realizar evaluaciones en casa, a  manera de juego, y proceder a   lanzar la pelota al niño y darse cuenta con qué pie patea, luego volvérsela a lanzar para que la atrape con la mano y darse cuenta de qué mano utiliza al hacerlo.

Es a partir de la Educación Primaria cuando el niño con una lateralidad mal establecida puede presentar dificultades específicas en el aprendizaje. A continuación se muestra un resumen de los síntomas en los diferentes ámbitos.

Dificultad en la automatización de la lectura, la escritura o el cálculo, lee muy lento y con pausas, se pierde a menudo. Falta de ritmo.  Dificultad de Atención. Se distrae con facilidad. Hiperactividad. Problemas en organizar adecuadamente el espacio y el tiempo. Dificultades en la ordenación de la información codificada.  Confusiones derecho-izquierdas que le dificultan la comprensión de la decena, centena. Confusión entre la suma y la resta o la multiplicación y la división. También de sílabas directas e inversas.  Desmotivación. Escaso o nulo interés en algunas actividades. Torpeza psicomotriz, confusión para situarse a derecha o izquierda a partir del eje medio corporal.  Mejor nivel de comprensión de las explicaciones verbales que de las tareas escritas. Preferencia por el cálculo mental que el escrito. Mayor facilidad para dar explicaciones verbales que para realizar trabajos escritos.  Según el perfil del niño puede manifestarse inhibición, irritabilidad, desesperanza, reacciones desmedidas, etc. 
Lento de reacción. Escaso de reflejos inmediatos delante ciertas actividades manuales.  Puede presentar disgrafía, dislexia, discalculia. También dislalias y a expresar lo contrario de lo que piensa.  Baja autoestima, inversiones en el ordenamiento gráfico y lector.  Escribe letras y números en forma invertida, como reflejadas en un espejo, incapacidad para concentrarse en una única tarea durante un espacio de tiempo determinado. 


La lateralidad suele evaluarse a partir de los 5/6 años y coincidiendo con los primeros aprendizajes que precisan de códigos escritos. Debemos tener en cuenta que a estas edades la lateralidad probablemente aún está en construcción y es normal encontrar datos contradictorios. El fin de la evaluación debe ser intentar descifrar la lateralidad natural del niño para corregir a tiempo si se detectan cruzamientos.

El problema no es ser diestro o zurdo sino que las diferentes dominancias estén organizadas en el mismo lado, especialmente en lo que se refiere a la mano, ojo y pie.

Aconsejamos para una evaluación correcta el uso de pruebas específicas como el Test de Dominancia Lateral de Harris.

En todo caso, el paso previo para cualquier intervención requiere de una correcta evaluación psicomotriz, de estudiar la historia evolutiva del niño, el conocimiento de la existencia de posibles trastornos orgánicos o secuelas de accidentes y también de los resultados del examen oftalmológico.

La mala lateralidad puede manifestarse de diferentes formas siendo la más corriente la que suele denominarse como cruce lateral simple en el que el niño utiliza habitualmente su ojo dominante y escribe con la mano subdominante, es decir, es el caso de niños diestros de pie y mano pero con dominancia en el ojo izquierdo o a la inversa.
En estos casos se aconseja que, si se decide la corrección de la lateralidad, actuar sobre el cambio de la dominancia de la mano antes que con la del ojo. Esto se justifica dado que es menos complicado y actuamos a favor de la tendencia neuro-biológica del niño.

No hay que olvidar que la tendencia lateral induce una distribución de funciones entre los dos hemisferios y, por tanto, aplicar un programa en contra del diseño neurobiológico supone complicar bastante la red de conexiones interhemisféricas. Contrariamente, aplicar un programa a favor de esta tendencia simplifica el proceso y optimiza los resultados

sábado, 11 de febrero de 2012

Terapia Movimientos Rítmicos (TMR)

¿Que es la TMR?

La Terapia de Movimiento Rítmico son unos ejercicios basados en los movimientos que hacen los bebés desde que nacen. Kerstin Linda, es una terapeuta corporal autodidacta fotógrafa de profesión que observó los movimientos que hacían los bebés y según ello desarrollo una serie de ejercicios rítmicos, con el fin de conseguir el desarrollo  neurológico y motor y la estimulación que los bebés consiguen a través de dichos movimientos. El Dr. Harald Blomberg al tener conocimiento de que  tenía éxito con niños y adultos con discapacidades neurológicas severas decidió conocerla y tratarse. Sus resultados fueron muy buenos asi que permaneció junto a ella en la consulta observando y aprendiendo su metodología de trabajo. Fruto de este trabajo el Dr. Harald Blomberg escribió el libro: “ Helande Liv. Cuoiditas discendi, AB 1998”, que actualmente sólo se puede leer en sueco.
El cerebro de los bebés es inmaduro y es la parte del tronco encefálico, la que se encarga de las funciones mas básicas, la que funciona correctamente mientras el resto de las partes del cerebro trabajan solo en una mínima proporción. Cada minuto en la vida de un recién nacido se generan 4´7 millones de conexiones nuevas.  Este proceso se da gracias a la estimulación que el bebé recibe a través de los diferentes sentidos, auditivo, táctil, kinestésico, visual,…siendo cogido, mecido, tocado… pero también a través de los movimientos que el espontáneamente hace. Tales movimientos se hacen en un cierto orden, de acuerdo a un programa innato. Así el bebé levantará su cabeza, el pecho, reptara, gateará….Es importante que el bebé pase por todas las fases del desarrollo pues si no habrá una inmadurez neurológica, habrá una parte del cerebro que no se habrá desarrollado adecuadamente o que no habrá recibido la suficiente estimulación.
La TMR se basa en unos ejercicios rítmicos y suaves que se hacen tanto de forma activa como pasiva y que consiguen mejorar el tono muscular o relajar las tensiones y espasticidades. Los movimientos rítmicos del bebe hacen que las diferentes partes del cerebro se conecten consiguiendo así una madurez cerebral. Con los ejercicios hay una estimulación vestibular  que incrementa el tono de los músculos extensores lo que propicia que el bebe aumente el tono muscular y pueda levantar la cabeza y su tronco por ejemplo.   
Esta terapia por si sola consigue la integración de los reflejos pero podemos conseguir la integración de los mismos de una manera más rápida trabajando con ejercicios isométricos. Es interesante poder trabajar estos ejercicios con los bebes pues así haremos una labor preventiva, y ayudaremos al bebe en su desarrollo neurológico y motor.