Bienvenido al blog, aquí encontrarás terapias y alternativas a la medicación para niños hiperactivos. Porque no todos los niños hiperactivos son TDAH.

La finalidad de este blog es dar a conocer mi experiencia como madre, mi día a día alternativo.


Por mucho que mediquemos si el diagnóstico es erróneo, es decir no hay un problema neuronal sino un problema de visión, de oído, de estrés, de alimentación no adecuada o de lateralidad cruzada, lo único que haremos es empeorar a nuestros hijos. Porque el problema de fondo continuará.

Entra, lee, mira, escucha y dame si te apetece tu opinión y sobre todo tus consejos.


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lunes, 4 de mayo de 2015

Mamá de nuevo

Llevo meses sin escribir una entrada, y es que he estado ocupada con la feliz llegada de mi segundo hijo. Leo nació el 28 de Enero, gracias a mi tenaz insistencia nació con un parto natural, esta vez lo conseguí, nada de cesárea ni medicación. Me costó lo mío, no voy a negarlo, pero también reconozco que el tema ha cambiado mucho, en todo momento me pidieron permiso, el trato fue excelente, y la sala de parto espectacular, con bañera, pelota de goma, música...
Biel estuvo 10 horas sentado en el pasillo, literalmente en el suelo del pasillo, esperando impaciente conocer a su hermano.
Cuando nació y lo sostuve en brazos, el tiempo se paralizó, el dolor, la angustia todo quedó en pausa.
Fue uno de los momentos más tiernos de mi vida, despacio me abrí la bata y el lentamente fue ascendiendo hasta encontrar mi pecho, fue impresionante.
Durante mis 5 días en el hospital, no se separó de mi ni un segundo, todas las pruebas médicas se hacían en la misma habitación, continuamente entraban comadronas para darme consejos de lactancia.
Para Biel ha sido una dura prueba, 10 años de exclusividad en casa, el príncipe destronado.
Pero poco a poco vamos todos encontrando nuestro lugar.
Gracias a toda la información que he ido encontrando durante estos años y que he compartido en este blog, intento ser una mamá consciente, miro con lupa las posiciones de mi bebé, me preocupo por la estimulación temprana y sobre todo de no sobre-estimular. 
Casualidad o no, Leo es un niño súper tranquilo.
Estoy disfrutando cada instante al 100% y creedme no puedo ser más feliz.




domingo, 28 de abril de 2013

La maternidad acompañada



Primer libro en español sobre las doulas 
 
La maternidad acompañada

Una reflexión sobre la función de las doulas en el cuidado de las madres.

• ¿Qué hacemos las doulas? • ¿Qué define a una doula en contraposición a cualquier otra profesión dentro del ámbito de la maternidad? • ¿Qué significa «acompañar»? • ¿Es posible aprender a acompañar? • ¿Podemos realmente llamar a nuestra labor ‘profesión’ cuando no tiene reconocimiento jurídico y carece de titulación oficial?
¿Por qué escribir un libro sobre doulas? Tal vez porque, aunque llevamos más de seis años dedicándonos a esta tarea, siguen siendo muchas las veces que tenemos que explicar, a conocidos y desconocidos, cuál es nuestro trabajo. Tal vez porque, aunque llevamos mucho tiempo compartiendo espacio y tiempo con otras personas que se dedican también a acompañar mujeres durante la maternidad, tanto desde nuestro colectivo como desde otros, vemos que sigue habiendo dudas, lagunas, imprecisiones, faltas de acuerdo y criterios diferentes o incluso incompatibles. Nuestro propósito es acercar la realidad de las doulas a las mujeres interesadas en seguir este camino, a las madres, a los profesionales que trabajan con ellas y a la sociedad en general. Y haciéndolo, al mismo tiempo, traer luz sobre las necesidades de las madres y sus bebés que tan a menudo están siendo ignoradas.
Las doulas no somos matronas, y tampoco terapeutas. Las doulas somos, estamos... pero no hacemos. Las doulas acompañamos la maternidad.


sábado, 15 de diciembre de 2012

Provocar el parto, ¿cuándo es necesario?

En muchos casos la inducción artificial del parto es necesaria por algun motivo Obstétrico que podría resultar en un riesgo para la salud de la madre o del bebé si no se adelanta el nacimiento. El motivo mas común es el embarazo prolongado y el segundo es la rotura de la bolsa. Otras indicaciones comunes son diabetes, preclampsia y restricción del crecimiento fetal. Sin embargo, en demasiadas ocasiones el parto se provoca por razones que no tienen fundamento en la evidencia científica (ej. bebé grande, historia de partos cortos) o incluso que son ajenas al embarazo (ej. conveniencia de la mujer o disponibilidad de fechas). De hecho, la inducción del parto por conveniencia es una practica cada vez mas extendida en la atención privada y su popularidad esta basada en la falsa creencia de que no supone ningún riesgo y que una vez que el parto haya comenzado no es diferente de un parto que comenzó de forma espontánea. Desafortunadamente no es así. El desencadenamiento del parto depende de una serie de factores químicos y hormonales. La investigación científica muestra que el principal de estos factores proviene del bebé y no de la madre. Por tanto es el sistema nervioso y endocrino del bebé el que busca el momento idóneo para el comienzo del parto. Forzarle a nacer antes de tiempo sólo se debe hacer si de verdad hay una justificación clara. 

Existen varios métodos utilizados para provocar el parto, unos más efectivos que otros, pero en general se usan hormonas sintéticas. La mas utilizada de estas hormonas es la oxitocina. Sobre el útero, esta hormona sintética produce el mismo efecto que la del propio organismo: provoca contracciones de parto. Sin embargo, existe un órgano en el cual el efecto de la oxitocina sintética es diametralmente opuesto al de la del propio cuerpo. Este órgano está involucrado en el proceso del parto con funciones igual o más importantes que las del útero. Este órgano es el cerebro. La oxitocina producida por el cuerpo de la parturienta se fabrica precisamente en el cerebro; por tanto cuando se produce, el lugar donde mas concentración hay, es el cerebro y no el útero. 

La oxitocina es la hormona del amor (no será ta mala ¿no?).
En el cerebro, la oxitocina es la "hormona del amor". Se la llama así porque sus mayores niveles de producen en los momentos en los que el sentimiento de amor aflora de una forma mas intensa: durante el parto, durante los momentos de lactancia y durante el acto sexual. Es la hormona que a todos los seres humanos nos produce esos momentos de sentimiento de amor extremo en el que podríamos decir "moriría por ti". 

Existen dos versiones del efecto de la Oxitocina como hormona del amor. El amor de pareja, cuando la oxitocina se segrega junto con endorfinas y el amor maternal, cuando la oxitocina se segrega junto con endorfinas y con otra hormona llamada prolactina.

  • La oxitocina se produce durante todo el parto desde el momento en el que empiezan las contracciones, y alcanza el nivel en sangre más en el momento en que el bebé acaba de nacer y la madre lo mira extasiada. Ese pico de oxitocina es el que en un parto natural no intervenido provoca el reflejo de eyección de la placenta para expulsarla. 
  • Se produce en el cerebro del bebé durante todo el proceso del nacimiento desde que empieza a ser abrazado por las contracciones y alcanza su momento mas alto en niveles de sangre del bebé cuando este acaba de nacer y abrazado por su madre la huele, la oye, la toca, y la mira a los ojos. En este momento ambos se enamoran. 
  • La oxitocina se produce durante todo el tiempo que dura una tetada, pero el momento mas alto de sus niveles en sangre ocurre cuando el bebé realiza la succión y esta hormona produce el reflejo de eyección de la leche para expulsarla. 
  • La  oxitocina se produce durante todo el tiempo que dura un acto sexual y alcanza su nivel máximo en sangre en el momento del orgasmo. En el varón este pico de Oxitocina es el responsable del reflejo de eyección del semen.

Cuando se administra Oxitocina intravenosa a una mujer de parto el efecto es radicalmente opuesto. La Oxitocina administrada desde fuera no es capaz de atravesar la barrera química entre sangre y cerebro (llamada barrera hematoencefálica). No es sólo que al cerebro de la mujer, prácticamente no llegue la oxitocina admnistrada, sino que además la mujer deja de producir su propia oxitocina. Esto es porque cuando hay suficiente oxitocina en sangre, hay mecanismos de compensación por los que se anula que se siga produciendo en el cerebro. La naturaleza tiene previsto que el dolor del parto procedente de las contracciones del útero esté compensado por el sentimiento de amor-placer procedente de la oxitocina natural en el cerebro. Esto es lo que explica por qué la sensacion de las contracciones del parto se torna insoportable en cuanto comienza la infusion de oxitocina: se incrementa la acción en el útero pero se aniquila la acción en el cerebro que compensaba el dolor. La consecuencia es la necesidad imperiosa de analgesia epidural o similar.

De hecho, estadísticamente se ha constatado que existe una mayor medicalización en los partos inducidos. Este tipo de partos desemboca en una cascada de intervenciones obstétricas (epidural, monitoriación contínua y a veces interna, restricción de movimientos, situaciones de sospecha de sufrimiento fetal, exploraciones vaginales, partos más lentos, etc) que incrementan las posibilidades de tener un parto mediante cesárea o con necesidad de fórceps o de ventosa, que alcanzan la cifra de hasta un 60% en primerizas. 

Cuando se analizan las estadísticas de inducciones en los diferentes hospitales se aprecia un correlación muy alta con las estadísticas de  cesáreas. En los centros con índices de inducciones bajos (del orden del 10%), el índice de cesáreas suele ser aceptable (10-15%). En cambio en centros en los q el índice de inducciones el alto (en torno al 40%), el índice de cesáreas suele también ser del mismo orden.
Motivos habituales para provocar el parto

gestación prolongada

Mucha gente cree que el riesgo de que un embarazo se prolongue se debe a que el bebé crezca demasiado. No es cierto; como se explica más abajo, en el apartado sobre bebés demasiado grandes, este no es un motivo justificado para provocar el parto. El riesgo real que aparece cuando se prolonga el embarazo no tiene que ver con el parto, sino sólo con el propio embarazo. Se trata del riesgo de que un bebé pueda morir antes de nacer. Este riesgo existe en cualquier momento del embarazo, pero al prolongarse más de 40 semanas, aumenta. Se ha confirmado estadísticamente que, en concreto, al cumplir 37 semanas han muerto 1 de cada 3000 bebés dentro del útero, al cumplir 42, han muerto 1 de cada 1000, y al cumplir 43, han muerto uno de cada 500 bebés. Pero para realizar protocolos clínicos no bastan los datos estadísticos; es necesario confirmar que la inducción del parto, es realmente efectiva. Pues bien ¿a partir de qué momento merece la pena provocar el parto?. La respuesta nos la dan los estudios aleatorizados. La conclusión de estos estudios es que con un protocolo de ofrecer inducción rutinaria del parto antes de cumplir 41 semanas no se salvan vidas de bebés, pero si se ofrece después de haber cumplido 41 semanas o más, entonces sí. Y además se ha comprobado que con estas inducciones no se aumenta el riesgo de cesárea, pues ya está aumentado de por sí sólo por el hecho de ser embarazo prolongado. Por eso, entre las 41 y 42 semanas es el momento en que la mayoría de los protocolos ofrecen la inducción. Con esta información en la mano, y teniendo en cuenta también la información adicional sobre otros factores que se mencionan en este artículo, yo considero que la mujer es quien tiene la última palabra. Si la mujer decide esperar yo recomiendo un control mediante monitorización cada cierto número de días. Es importante saber que el factor que probablemente más influye para que un embarazo se prolongue es el estrés mental. Es conveniente pues buscar las condiciones en este momento de la vida para estar en un ambiente de calma, de serenidad y de amor. Salvo alguna contraindicación concreta, es adecuado también mantener la vida sexual tan activa como se desee.

rotura de bolsa sin estar de parto

La rotura prematura de membranas ocurre en aproximadamente uno de cada diez embarazos. El principal riesgo que aparece en este momento es el de infección de la madre o del bebé, que puede ocurrir en los días o semanas siguientes. La vía de entrada de esta infección es desde la vulva y vagina hacia el líquido amniótico. Por ello, la actitud más generalizada es la inducción del parto en las siguientes 12-24 horas. La evolución natural de una mujer que ha roto la bolsa es ponerse de parto en los días siguientes. En concreto, pasadas 12-24 horas, se habrán puesto de parto el 86%. Pasadas 24 a 48 horas, se habrán puesto de parto el 91%. Y pasadas 48 a 96 horas, se habrán puesto de parto el 94% de las mujeres por sí solas, sin inducir. 

Teniendo en cuenta los descubrimientos sobre la acción de la oxitocina en el cerebro y la posible relación con el autismo infantil mencionados en este artículo, en algunos protocolos menos intervencionistas, el margen de espera puede ser de varios días. Por ejemplo, en el protocolo que yo aplico (idéntico al del King's College Hospital de Londres), las mujeres con bolsa rota esperan 4 días, de modo que el 94% de las que han roto la bolsa se ponen de parto sin necesidad de ser inducidas. En este abordaje, tras confirmar el bienestar del bebé, la mujer está en su casa pero adopta una serie de medidas para disminuir el riesgo de infección, como no bañarse, no mantener relaciones sexuales, y tomarse la temperatura varias veces al día; si sube de 37'5 debe acudir al hospital para comenzar la inducción. Una condición indispensable en esta forma de proceder es que no haya existido necesidad de realizar tacto vaginal, pues éste es una fuente de arrastre de gérmenes desde la vulva. 

Si la rotura de membranas hubiera ocurrido antes de cumplir 35 semanas, el bebé está siempre mejor dentro que fuera y, por tanto, lo recomendable es esperar sin inducir el parto, con las medidas adecuadas de vigilancia y de prevención de infecciones. Si hay signos de infección del líquido amniótico, entonces sí será necesaria la inducción.      

hipertensión

A menudo la tensión arterial alta en el embarazo, como fuera del mismo, es de caracter emocional y no tiene ninguna trascendencia. Sin embargo, existe una enfermedad del embarazo llamada preclampsia que puede resultar mortal para el bebé y grave para la madre. Sus síntomas son la subida de la tensión, proteínas en la orina, análisis de sangre anormales en algunos parámetros, visión de luces u otras alteraciones en la visión, y dolor epigástrico parecido al de indigestión. En la mayoría de los casos, hasta la semana 37, se continúa el embarazo, pero exige un seguimiento estrecho pues si se agudiza se debe terminar el embarazo cuanto antes mediante inducción o cesárea. Después de la semana 32 hay mas probabilidades de que la inducción del parto tenga éxito, y además el bebé está más maduro para salir.

diabetes 

Un 2.6% de las mujeres embarazadas desarrollan diabetes durante el embarazo. En muchos casos  esta diabetes remite simplemente con cambios alimenticios y sólo exige vigilancia. Si no es así, es necesario recurrir a la insulina. Las diabetes que mantienen nivel de glucosa elevado en sangre o que tienen otros signos en la analítica tienen riesgo de complicaciones en el nacimiento, sobre todo si se manifiestan en el bebé. La alteración del bebé más fácil de detectar mediante ecografía es el excesivo percentil de peso del bebé para la edad gestacional. En estos casos está justificada una inducción del parto antes de cumplir 40 semanas.

bebé demasiado grande

Los estudios realizados comparando protocolos de inducción de partos cuando se sospecha que el bebé es grande (más de 4 kg) con protocolos de espera no han demostrado que se reduzca el riesgo para el bienestar de la madre o del bebé. El mero hecho de que un bebé sea demasiado grande, pues, no es motivo para justificar una inducción ni mucho menos una cesárea (a excepción del caso de madre con diabetes gestacional). Esto quiere decir que prácticamente sólo el intento de parto sirve para conocer si es o no posible el parto vaginal.

bebé demasiado pequeño

Estos bebés tienen 5 veces mas riesgo de enfermedad y muerte que los bebés de peso normal ya que cuentan con menos reservas de energía para afrontar el proceso del parto, lo cual los hace mas vulnerables. Sin embargo, actualmente no hay estudios que hayan demostrado que exista ningún beneficio de inducción del parto. 

La excepción es que, además de eso, se detecten alteraciones en la ecografía Doppler. Es conveniente por tanto realizar esta prueba a todo bebé cuya estimación de peso en la ecografía está por debajo del percentil 10. La ecografía Doppler muestra datos sobre la circulación de los que se puede detectar si existe una insuficiencia de la placenta, en cuyo caso, dependiendo de la edad gestacional, se buscará el mejor momento para inducción (o incluso directamente cesárea). 

parto anterior demasiado rápido

Un parto rápido se define como un parto con una duración de dos horas o menos. El objetivo de un protocolo de inducción programada de partos de mujeres que han tenido partos precipitados es reducir el riesgo de que no les de tiempo a llegar al hospital y tengan al bebé fuera del hospital. Pues bien, no hay ninguna evidencia de que un protocolo de inducciones por este motivo aporte ventajas.

demasiados partos anteriores (4 o más)

Mujeres que han tenido muchos partos tienen un mayor riesgo de parto muy rápido, de ruptura uterina y de hemorragia postparto. Pero los estudios realizados han demostrado que la inducción del parto por este motivo esta relacionada con un aumento cesáreas, y un mayor riesgo de rotura uterina (hay que decir que salvo el caso de inducción con cesárea previa, en el resto de los casos este riesgo es muy bajo).

conveniencia de la madre

Hay mujeres que buscan amoldar la fecha a su agenda. Otras tienen necesidades verdaderas por cuestiones sociales, económicas o familiares. Toda decisión es respetable, pero no debería ocurrir que desconozcan los riesgos o inconvenientes de un parto provocado: es muy importante que tengan toda la información antes de optar por ello. 

disponibilidad del médico o de la clínica 
 
    Este motivo para inducir el parto de forma artificial es completamente ajeno al proceso fisiológico del embarazo. Conlleva el riesgo de que la inducción fracase y el parto termine como cesárea. El caso más típico que lleva a este tipo de inducciones es la excesiva dependencia emocional de un sólo profesional. La mujer embarazada a menudo busca sensación de seguridad y confianza en las personas de su alrededor. Además hay que tener en cuenta que el nacimiento de cada hijo está para casi todas las mujeres entre los eventos más importantes de su vida. No es de extrañar pues que deseen que su parto esté atendido por el profesional en el que han puesto su confianza. Lo ideal es que la atención al parto esté prevista por un equipo de un modo tal que cualquier miembro equipo transmita de antemano confianza a la mujer que va a parir, y que siempre haya alguien de ese equipo disponible para atender al parto. Es potencialmente dañino planificar el parto girando en torno a un solo profesional. Un ginecólogo o una matrona, obviamente, necesita periodos de sueño, de intimidad, de vida privada, de vacaciones, etc. La organización de la atención al parto debe ser en equipo de tal forma que estos derechos no choquen con el interés de la mujer.

    inducciones "desapercibidas"
              
    Yo llamo así a las inducciones que no se han considerado como tales. Son muy frecuentes. Son una buena parte de los partos clasificados como normales y, sobre todo, una gran parte de los partos que terminan en cesárea. Una mujer que está en los días en que podría ponerse de parto a menudo tiene dudas sobre cuándo es el momento adecuado de acudir al centro. Es habitual que cuando comienza con contracciones acuda. En el hospital es valorada por el médico o matrona para conocer si está de verdad  de parto. Los criterios de parto son básicamente dos:
    1. Dilatación de 3 cm o más.
    2. Contracciones regulares cada 3-5 minutos.
    Si cumple ambos criterios la mujer está de parto. Si sólo cumple uno de ellos o no cumple ninguno pero empieza a acercarse a cumplirlos, está en fase de pródromos de parto. Es crucial que el profesional diferencie claramente entre estas dos situaciones. Si es parto establecido, se comienza a actuar en base al protocolo de atención al parto con el que se esté trabajando. En muchos protocolos de atención al parto en España, se realizan acciones para estimular o acelerar el parto: rotura de bolsa, goteo de oxitocina de conducción, monitorización electrónica fetal, etc. Si cualquiera de estas intervenciones se realizan sobre una mujer que aún no está de parto, aunque esté ya en pródromos de parto, entonces lo que se está realizando es una inducción. La principal consecuencia negativa de este tipo de error es el aumento de cesáreas; en concreto, muchos centros tienen un alto índice de cesáreas por no progresión de partos que en realidad no eran partos y que no se debían aún haber considerado como tales. La principal causa de este error es la prisa. La prisa a veces procede de la mujer en su impaciencia por terminar el embarazo. Pues bien: la prisa es uno de los mayores enemigos del parto. El mejor remedio para esta prisa es adoptar una actitud de disfrute. Todos los momentos del embarazo son únicos y bellos y es importante disfrutar de cada momento del final del embarazo, aunque sólo sea porque va a terminar pronto esa etapa en la que a tu bebé lo sientes dentro.
    Riesgos para el bebé
    El hecho de inducir el parto conlleva ciertos riesgos para el bebé. El parto se desencadena cuando llega el momento en el que el bebé esta preparado para la vida fuera del útero, mediante una serie de comunicaciones entre la madre y el bebé a través de reacciones químicas y hormonales. Si el parto se provoca antes de su inicio espontáneo, cabe el riesgo de que el bebé no estuviera preparado todavía para vivir fuera del útero y esto puede conllevar consecuencias negativas para su salud y su futuro desarrollo físico y mental.
    Inducción y autismo
    Hay sospecha científica de que el uso de oxitocina artificial durante los partos en los últimos 40 años pueda estar siendo el responsable de que en las últimas décadas se esté incrementando alarmantemente en el mundo la incidencia de casos de autismo. Estas sospechas están basadas en estudios escandinavos de grandes muestras de nacimientos; la exlicación podría radicar en que la oxitocina administrada a la madre en el parto es responsable de que se inhiba la producción de oxitocina en el cerebro del propio bebé durante las horas previas y siguientes al nacimiento y, lo que sería más importante, la responsable de que durante toda la infancia ese niño carezca de un número suficiente de receptores oxitócicos en su cerebro. Como consecuencia de esto, el funcionamiento de la hormona del amor (oxitocina) se verá afectado y podría influir en como esta persona se comunica con la gente de su alrededor para el resto de su vida. Pues bien, estos posibles perjuicios de la oxitocina serían gravísimos pero aún no se consideran demostrados científicamente y no se están teniendo en cuenta a la hora de elaborar protocolos de atención al parto en los hospitales del mundo.
    En resúmen, 
    los efectos secundarios de la inducción con oxitocina son, para la madre, incremento del dolor y de la sensación de sufrimiento, mayor tendencia a precisar una cesárea, mayor tendencia a necesitar intervenciones médicas en el parto, y mayor tendencia a la hemorragia postparto por retención de placenta (el útero que ha sido inducido con oxitocina tiene menos receptores a la oxitocina y se hace insensible a ella en el momento en que más debería responder: el momento de la salida de la placenta). Efectos secundarios para los bebés son mayor tendencia al sufrimiento fetal, a la ictericia del recién nacido y, como hemos visto, posiblemente al autismo. La decisión de provocar el parto es pues algo que no se debe valorar a la ligera. Sin embargo, si los beneficios sobrepasan a los riesgos, se debe hacer y en muchos casos puede ir muy bien y sin ninguna complicación.

    Por Emilio Santos Leal, médico ginecólogo, médico psiquiatra, doctorsantos.com

    jueves, 8 de noviembre de 2012

    ¿Nacer por cesárea?

    “La cesárea es un invento maravilloso para sacar algunos bebés con problemas, pero es trágico que se convierta en una forma habitual de nacimiento”, Michel Odent.

    En algunos países se ha producido, en los últimos años, un alarmante incremento de los partos por cesárea, llegando a un punto tal que para muchos constituye la forma más natural de nacer. Sin embargo, esta “cultura” tan extendida no tiene en cuenta las consecuencias no sólo físicas sino también psíquicas tanto para la madre como para el hijo que de una cesárea se derivan.

    Contra esta tendencia, ¿Nacer por cesárea? intenta devolver a la mujer la confianza en su cuerpo y ayudar a recuperar la dignidad del nacimiento del ser humano. Los autores reflexionan sobre por qué se practican tantas cesáreas, al mismo tiempo que enseñan a:
    • Evitar muchas cesáreas.
    • Cómo parir después de una cesárea.
    • Vivir una cesárea lo mejor posible.
    • Favorecer la lactancia tras la cesárea.
    • Sanar la herida emocional de la cesárea.
    El libro propone a las mujeres una nueva relación de confianza con ella misma y con los profesionales que atenderán su parto. Autoconfianza, responsabilidad mutua, negociación y colaboración entre iguales, son parte fundamental del nuevo paradigma en la relación entre médico y usuaria.

    Autores: Ibone Olza y Enrique Lebrero
    Editorial Granica

    lunes, 25 de junio de 2012

    Nacer de forma natural. El punto de vista de una osteópata

    Aunque permita en unos casos concretos salvar la vida de la madre, del bebé, o de ambos, la cesárea es una práctica que va en aumento con los años. Si representaba un 3% de los nacimientos de Francia en los años sesenta, actualmente alcanza hasta un 90% en algunas clínicas de Brasil. Es importante recordar que la cesárea es una intervención quirúrgica que presenta riesgos tanto para la madre como para el bebé y que, hoy en día, los beneficios del parto por vía natural son mucho más significativos.

    La comodidad del médico que programa los partos para poder gestionar mejor su agenda, o la de la clínica u hospital en el cual trabaja, no son argumentos relevantes frente a las consecuencias negativas que puede conllevar una cesárea sobre la madre y la criatura.
    Para un osteópata, la presión que ejercen los músculos de la vagina de la mujer sobre los huesos del cráneo del bebé (que se produce en el momento del parto al pasar por el canal natural de su madre) seguida de la expansión de estos mismos huesos una vez fuera, es necesaria para activar en las mejores condiciones lo que denominamos “movimiento respiratorio primario”. La cesárea impide al bebé el aprovechamiento de esta oportunidad para liberar, en este momento, su energía vital.

    La consecuencia de optar por una cesárea en vez de por el parto natural es lo que se llama una “compresión”, que se puede considerar fuente de varios trastornos futuros como regurgitaciones, incomodidad general (bebé que llora mucho) e incluso más adelante trastornos de la atención, falta de creatividad, fragilidad emocional y/o física... 


    Es comprensible que algunas mujeres, según sus propios conceptos, valores, creencias y lo que han vivido ellas mismas o sus familiares, tengan respeto a este momento desconocido que es el parto, sobre todo cuando es la primera vez. Pero cada parto es diferente y para una misma mujer también pueden serlo cada uno de sus alumbramientos.

    Por otro lado, debemos considerar que vivimos en una sociedad en la que prima la apariencia y la superficialidad se erige por delante de otros valores más profundos otorgándole a la imagen un poder máximo. Y esta frivolidad provoca que la apariencia física sea percibida como la representación más fidedigna de una persona. Para convencerse de esta realidad únicamente hay que prestar atención a las cifras que demuestran un aumento exorbitante, año tras año, de las operaciones de cirugía estética. Y lo que es más preocupante, intervenciones a edades cada vez más tempranas. 


    Unos datos que revelan que la obsesión por la imagen rige la sociedad actual desde los primeros años de vida. En este contexto, las mujeres (bajo una gran presión social) se llegan a cuestionar las consecuencias negativas que puede ocasionar el embarazo y el parto sobre su cuerpo.

    Así que, justo en este punto de la reflexión, es donde es necesario preguntarse ¿A quién beneficia esta situación? La respuesta parece obvia ya que la publicidad en este sentido es abundante: los cirujanos plásticos y los profesionales de medicina estética tienen en este sector interesantes oportunidades. Ante este panorama, a las futuras madres que piensan en programar su cesárea por razones de comodidad o preferencias personales (como que el niño nazca una fecha concreta por motivos emocionales) les diríamos que reflexionaran seriamente sobre todo lo expuesto en este artículo y las consecuencias que se producen al optar por una forma u otra de nacimiento de su hijo.
     

    Podemos ir más allá y llevar las reflexiones a otro nivel en el que nos plantearíamos si la banalización de la cesárea en la especie humana nos puede conducir a un proceso mecanizado y carente de cualquier aspecto fisiológico y emocional. Nos preguntamos ¿Seremos todavía humanos el día en que la tecnología puede llevar a cabo un «embarazo» sin la necesidad de la madre?

    En muchas ocasiones, el bebé nacido por cesárea sólo hubiera necesitado unos días más para nacer por su cuenta pero, al producirse la intervención, este recién nacido se encuentra en una situación descuadrada al haberse adelantado su momento por decisión de sus padres o del ginecólogo.

    Creo que no es malo hacerse preguntas, al contrario, uno se vuelve entonces “capitán de su alma” como proclama Nelson Mandela. Es conveniente reflexionar sin influencias externas ajenas a nuestra situación particular y que nos empujan a aislarnos de los caminos naturales. Muchas veces la comodidad y una engañosa facilidad esconden otros intereses y dejan de lado la alegría de alumbrar a un bebé de forma natural. Nada descabellado, por otro lado, ya que es que lo que llevan haciendo durante siglos nuestras antepasadas. 


    Y, por último, adelantándonos a los argumentos esgrimidos por los facultativos sobre la posibilidad de problemas jurídicos si un parto natural no va bien, aconsejaríamos que estos profesionales pensaran primero en su papel de asistentes en el intenso y bonito proceso de dar a luz una vida. Los protagonistas de un parto son los padres y el bebé por llegar, no los médicos. Por otro lado, el equipo médico también tiende a medicar en exceso durante los partos cuando, en realidad, un parto no es una patología que requiera tratamiento sino que es un proceso lógico de una mujer en buen estado de salud. 

    No en vano queremos resaltar el hecho de que en ocasiones los bebés reciben los residuos del anestésico de la epidural y ya empiezan a intoxicar su pequeño cuerpo desde los primeros días de vida. Meses después vendrán los otros sistemas de intoxicación como las vacunas y los antibióticos. 

    martes, 19 de junio de 2012

    Doulas: el respetuoso arte del acompañamiento

    El parto y el nacimiento han pasado de ser sublimes acontecimientos de la naturaleza mamífera femenina a actos medicalizados, solitarios, dirigidos e institucionalizados en exceso.  Parimos en ambientes estresantes, donde nos infantilizan, pasamos hambre, nos ordenan, nos controlan, nos ningunean, nos violentan, y lo que aún es peor, nacemos ansiosos y con miedo en ambientes ruidosos, hostiles, fríos, violentos. En resumidas cuentas, parimos rodeados de dolor, desasosiego, estrés y violencia y nacemos rodeados de dolor, angustia, estrés y violencia.


    Nada más nacer, nos separan de nuestra madre, nada más parir nos separan de nuestro bebé. No debe extrañarnos, pues, que la violencia, el egoísmo, el desapego y la indiferencia se hayan instalado alrededor nuestra en todas partes.
    La humanidad está, pues, ante un desafío muy complejo. Debemos restablecer los ritmos de antaño, debemos volver a sacralizar el acto del nacimiento y del parto, debemos devolverle a las mujeres la decisión sobre su cuerpo y la vida de sus hijos, debemos recuperar el respeto por lo femenino, por sus ciclos, por sus tiempos, por su espiritualidad. Menarquia, embarazo, parto, lactancia, menopausia han sido dejadas de lado, apartadas e, incluso, escondidas. Tal vez sea el momento de restituirles a las mujeres su espíritu femenino.
    Para lograr este difícil reto, existe un grupo de mujeres que se han aliado alrededor del mundo para recuperar su papel de sabias acompañantes, las doulas.

    Las doulas existen desde que el ser humano pasó a ser bípedo, pensante y social. Hijas, madres, algunas veces abuelas, mujeres que han pasado por las experiencias de la femineidad y brindan a otras mujeres su apoyo, su conocimiento, su respeto, su protección, su espiritualidad, su amor y su infinita paciencia.

    La labor de las doulas es ardua, pero muy enriquecedora. Acompañan a las mujeres en todo el proceso de transformación que significa pasar de ser hija a ser madre. Este cambio sutil, apoyado por una doula, suele resultar una experiencia enriquecedora y sublime.
    Durante todos los meses del embarazo y la gestación, en ocasiones incluso antes, la doula prepara e informa a la futura madre y al futuro padre para recibir a su bebé en las mejores condiciones físicas, emocionales y espirituales posibles. Ella contribuye al bienestar de la familia y asienta las bases para que la vida uterina y la vida extrauterina del bebé, del futuro niño y del posterior adulto sean lo más sosegadas, ecuánimes y felices posibles.
    A la hora del parto, la doula no se separa de la futura madre, la acompaña en su casa desde las primeras contracciones, la apoya, la sostiene, la relaja, la masajea, la consuela, la alimenta, le sirve de regazo, la ayuda a aliviar el dolor, la comprende, la alienta, e incluso, llegado el caso, le resuelve los problemas administrativos que puedan surgir si la madre ha decidido parir en un hospital.

    De hecho, es tal el beneficio del sostén de las doulas en el parto que ya existen estudios científicos basados en datos médicos y antropológicos (la figura de la doula se da en casi todas las culturas) que demuestran lo ventajoso que es para las parturientas contar con una.

    Después, una vez nacido el bebé, el apoyo, la experiencia y el amparo de estas sabias mujeres, le resulta indispensables a las madres para afrontar con total tranquilidad la ambivalencia del puerperio. No debemos olvidar, que el puerperio es un periodo dentro de la vida de la mujer por lo general muy ambiguo en el que se unen la felicidad por tener en brazos al tan deseado bebé, con el cansancio, la falta de sueño, la reactivación de patrones infantiles y los cambios hormonales y físicos. Una vez más, la familia se encontrará con el soporte incondicional de la doula para unir sus vínculos, superar todos los obstáculos que puedan surgir y para salir reforzada de este periodo de tanto crecimiento espiritual.
    Además, estas mujeres, que ya han pasado por todas estas experiencias, le transmitirán a sus protegidas todo su conocimiento sobre Lactancia Materna, sueño del bebé, hitos evolutivos, espiritualidad materna, cuidados básicos, y crianza.

    La tarea de la doula podríamos, por lo tanto, enmarcarla dentro de una línea holística dirigida tanto a lo físico, como a lo emocional y lo espiritual. En la parte física hay que resaltar que nunca realizan ningún control médico, esas son tareas de matronas y obstetras muy alejadas de su cometido.
    En parte, gracias a la generosa labor de las doulas, estamos asistiendo paulatinamente al resurgir del respeto hacia la femineidad y sus ciclos. Estas profesionales, con gran experiencia y preparación a sus espaldas, han rescatado del olvido lo que significa el arte del acompañamiento. Ya no tenemos que enfrentarnos aisladas a las dudas del embarazo, ya no tenemos que parir solas, ya no pasaremos afligidas, asustadas o ansiosas los primeros días del bebé en casa, ya no criaremos a nuestros niños sin apoyo. Las doulas nos acompañan y nos guían hacia la recuperación del instinto femenino, el cual, nunca debimos abandonar por el camino del progreso.
    Gracias a todas estas mujeres que se dan y regalan todo su tiempo para contribuir al bien de las familias y, por ende, de la humanidad. Su labor jamás estará suficientemente pagado ni recompensada.

    Para más información: http://www.doulas.es/
    Fuente: http://www.mentelibre.es/