Bienvenido al blog, aquí encontrarás terapias y alternativas a la medicación para niños hiperactivos. Porque no todos los niños hiperactivos son TDAH.

La finalidad de este blog es dar a conocer mi experiencia como madre, mi día a día alternativo.


Por mucho que mediquemos si el diagnóstico es erróneo, es decir no hay un problema neuronal sino un problema de visión, de oído, de estrés, de alimentación no adecuada o de lateralidad cruzada, lo único que haremos es empeorar a nuestros hijos. Porque el problema de fondo continuará.

Entra, lee, mira, escucha y dame si te apetece tu opinión y sobre todo tus consejos.


jueves, 12 de abril de 2012

La teoría Feingold

Hace más de 30 años, el doctor Ben Feingold, alergólogo y pediatra norteamericano, desarrolló una dieta libre de aditivos (colorantes artificiales, potenciadores del sabor, conservantes…) y salicilatos (“parientes” del ácido acetilsalicílico, presentes en ciertas frutas y verduras). En su opinión, esta dieta podía prevenir ciertas alergias infantiles. Para su sorpresa –y la de los padres de los niños tratados– muchos de los menores que la siguieron no sólo mejoraron sus síntomas de alergia, sino que experimentaron cambios muy positivos en su comportamiento. Niños problemáticos, inquietos y con escasa capacidad de concentración y atención –signos del trastorno de déficit de atención con hiperactividad–, mejoraban en todos esos parámetros. Como es fácil de entender, esos padres se convirtieron en los mejores propagadores de la dieta Feingold.

La respuesta de la Pediatría “oficial” fue más tibia, incluso escéptica, desde el principio. En aquellos años, la idea de las alergias e intolerancias alimentarías y su relación con el comportamiento infantil no había “cuajado” totalmente.
Así quedaron las cosas hasta que, un trabajo realizado por expertos de la Escuela de Psicología de la Universidad de Southampton (Reino Unido) puso de nuevo la dieta de Feingold en primer plano de la actualidad médica. Los científicos estudiaron los cambios en el comportamiento que experimentaban un total de 300 niños (un grupo de tres años y otro de entre ocho y nueve años) cuando tomaban, alternativamente y en semanas consecutivas, un zumo de frutas sin aditivos y el mismo zumo con dos combinaciones de colorantes que, además, contenían el conservante benzoato de sodio (muy utilizado en alimentación). Los zumos tenían el mismo aspecto y sabor y ni los padres ni los niños sabían si el de esa semana llevaba los aditivos o no. Cada semana, el comportamiento de los niños fue monitorizado según los estándares que se emplean para el diagnóstico del trastorno de déficit de atención con hiperactividad.

¿Resultados? Se comprobó que cuando los niños tomaban estas bebidas se producía un aumento de hiperactividad, aunque los resultados no eran similares en todos los niños. Se observó también que el deterioro de comportamiento se producía en los niños en general y no sólo en los que habían sido diagnosticados con hiperactividad.

Según el Profesor Jim Stevenson, que dirigió el estudio, ahora existen pruebas definitivas de que la mezcla de ciertos colorantes alimentarios con el conservante benzoato de sodio puede influir de forma negativa en el comportamiento de los niños.

¿Son esos cambios en el comportamiento síntomas de una alergia alimentaria como sostenía Feingold o se deben a efectos de los aditivos en la química cerebral? ¿Qué aditivos presentes en el zumo fueron los máximos responsables de los cambios? Mientras los científicos aclaran estas y otras dudas, conviene retomar la teoría, cada vez más aceptada, de la conexión del trastorno por déficit de atención con hiperactividad con ciertas alergias e intolerancias alimentarías (e incluso con el asma y los eccemas).

Los médicos naturópatas y los pediatras especializados en nutrición, que desde siempre han estado más abiertos a la teoría Feingold, llevan años comprobando cómo muchos problemas de comportamiento infantil mejoran con la supresión en la dieta de sustancias sospechosas de provocar reacciones inflamatorias y, también, con la inclusión de ciertas grasas y alimentos beneficiosos.

Cambios en la dieta que pueden ser beneficiosos

La dieta Feingold:
El doctor Benjamín Feingold desarrolló esta dieta con base en la teoría de que los salicilatos (sustancias similares a la aspirin que se encuentran en una amplia variedad de alimentos) son uno de los factores que provocan la hiperactividad. Esta teoría no se ha podido validar en todos los estudios que se han realizado sobre el tema. Alrededor de entre un 10 y un 25% de los niños pueden ser sensibles a los salicilatos. La dieta de Feingold elimina también los aditivos sintéticos, los colorantes y las sustancias que se añaden comúnmente a los alimentos procesados. Esta dieta, en cualquier forma, es complicada y requiere de la ayuda de un profesional de la salud experimentado.
Al principio del tratamiento, se suprimen medicamentos como la aspirina y algunos alimentos ricos en salicilatos (manzanas, almendras, tomates, maíz, trigo, soja, lácteos, huevos, cítricos o frutos del bosque). Estos últimos son sustituidos por peras, plátanos y anacardos, con menor riesgo de alergias e intolerancias (los alimentos eliminados se reintroducen gradualmente).

También se deben evitar:

Los colorantes artificiales

Los potenciadores sintéticos del sabor.
El aspartamo (un edulcorante artificial).

Los conservantes sintéticos BHA, BHT, TBHQ (son derivados del petróleo). Dieta hipoalergénica: Algunos estudios han mostrado que eliminar de la dieta los alimentos que provocan alergias y los que contienen aditivos puede ayudar a los niños con problemas de atención.

Las vitaminas que pueden tener una acción positiva en caso de TDAH, las vitaminas C, E y el complejo B son agentes que actúan favorablemente en los chicos con este problema.

Los ácidos grasos esenciales tienen un efecto positivo. El pescado azul, el aceite de oliva o el aceite de bacalao, por ejemplo, tienen una acción muy positiva en casos de TDAH, regulando la irritabilidad y los estados nerviosos.

Azúcares en la dieta. Hay padres que consideran que el azúcar puede agravar el TDAH. Se ha informado que las niñas a las que se les restringe el consumo de azúcar mejoran más que los niños que se someten al mismo tratamiento. Aunque la mayoría de los estudios no han encontrado que el azúcar estimule la hiperactividad, excepto en casos raros, se ha cuestionado el diseño experimental de tales estudios.
Alimentos Ricos en Magnesio.
Algunos niños con TDAH tienen niveles bajos de magnesio. En un estudio controlado preliminar, 50 niños con TDAH y niveles bajos de magnesio en sangre recibieron una dosis de 200 mg de magnesio diario durante seis meses. En comparación con otros 25 niños con TDAH con niveles bajos de magnesio, aquellos que recibieron el suplemento mostraron una disminución importante en el comportamiento hiperactivo.
Existen varias dietas dirigidas a los niños, que combinan estos alimentos logrando buenos resultados.

No obstante, recomendamos dirigirse a un nutricionista para elaborar una dieta personalizada si su hijo sufre TDAH.

martes, 10 de abril de 2012

El déficit de atención sin fármacos

El TDA es quizás la condición infantil más diagnosticada en la actualidad. El tratamiento que comúnmente se utiliza es el farmacológico, en ocasiones acompañado de apoyo terapéutico. Es preocupante cómo cada día se diagnostican más niños sobre la base de criterios escasamente fiables, y son medicados ignorando o restándole importancia a los posibles efectos secundarios.

Este libro responde a las preguntas que con mayor frecuencia se hacen padres y docentes en relación al TDA. La autora parte de la base de que un diagnóstico taxonómico de esta condición es el pasaporte seguro para la medicación y sugiere hacer un diagnóstico descriptivo de la individualidad de cada niño que aporte indicaciones claras para las terapias pertinentes, las cuales deben actuar sobre la base del problema y minimizar las posibles causas de las dificultades de atención y la hiperactividad.

La autora sugiere un tratamiento integral y sin medicación, basado en cambios de dieta, bioterapia, terapia psicológica y otras terapias indicadas de acuerdo a los resultados de la evaluación psicológica: terapia visual, auditiva, de movimientos rítmicos, psicopedagógica, de rehabilitación cognitiva, terapia ocupacional, etc. Propone además que debe hacerse una revisión exhaustiva de otras variables externas que inciden sobre los problemas de atención y sobre el exceso de actividad motora en los niños. Finalmente, recomienda un análisis de la dinámica familiar, interviniendo sobre ciertas disfuncionalidades que pueden afectar emocionalmente a los niños.

La autora, Gladys Veracoechea Troconis, es licenciada en Psicología por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas-Venezuela), especialista en Modificación de Conducta y Magíster en Psicología por la Universidad Simón Bolívar (Caracas-Venezuela).

Está colegiada y ejerce su profesión en Madrid-España, atendiendo en consulta privada y dirigiendo el Aula Virtual de la Editorial Psimática (www.psimatica.net), donde imparte los cursos por internet “Herramientas no farmacológicas en el TDA” y “La evaluación del niño preescolar”. ).

Aplica su dilatada experiencia clínica en la formación de docentes y padres a través de conferencias, talleres, cursos y asesoramiento a colegios, así como a la enseñanza de otros cursos relacionados con el área psicoeducativa.

278 páginas


Encuadernación rústica

2ª. edición

gladysveracoechea@yahoo.es

lunes, 9 de abril de 2012

Biberones tóxicos

Algo tan tierno como un biberón puede entrañar riesgos para la salud del bebé. A esa conclusión llegó la UE, que el pasado año prohibió los biberones de plástico que contengan bisfenol A (BPA), un compuesto químico empleado en la fabricación de plásticos duros y resinas epoxi.

"Hay estudios que demuestran que el bisfenol A puede tener efectos adversos sobre el desarrollo del niño y sobre su sistema inmunológico, e incluso puede fomentar enfermedades crónicas en la vida adulta, como enfermedades cardiovasculares o aparición de ciertos tumores", explicó el comisario de Salud y Consumo, John Dalli, para justificar la medida.

Aun así, son innumerables los productos que aún contienen BPA: envases de alimentos, botellas de agua, cristales para gafas, latas para alimentos, tapas de botellas, pinturas…

Fuente: http://www.abc.es/

¿Cómo puedo saber si una botella o biberón contiene BPA?

El policarbonato —el tipo de plástico que contiene BPA— es duro y transparente. También se encuentra de colores.

Para saber si un biberón o una botella contiene BPA, mire el código en la parte de abajo. Si ve el número 7 dentro del símbolo de reciclaje y las letras “PC”, entonces contiene BPA.
No todos los plásticos clasificados con el número 7 contienen BPA, pero si el plástico es duro y transparente (o de algún color) podría contener BPA.

Los recipientes de vidrio y el acero inoxidable no contienen BPA. También existen varios tipos de biberones de plástico que no tienen BPA. Sin embargo, los estudios sobre productos sin BPA todavía son demasiado limitados como para poder recomendar un producto específico en lugar de otro. Asegúrese de mirar la parte de abajo del biberón para asegurarse de que no contenga BPA.

Fuente: http://fundacionethernithas.blogspot.com.es/2010/02/biberones-y-bpa_1646.html

jueves, 5 de abril de 2012

Entrevista del Canal 324 a Josep Pàmies subtitulado


 Entrevista realizada al agricultor catalán Josep Pàmies, miembro de la plataforma “Som lo que sembren” (“Somos los que Sembramos”) sobre la amenaza de los transgénicos en el canal de noticias 3/24 (televisión catalana). Mas información: http://www.somloquesembrem.org/ http://www.tierra.org/spip/spip.php?article433 http://elproyectomatriz.wordpress.com/2008/09/14/biologia-sintetica-o-la-competencia-de-dios-i/ 


De todas las entradas que he hecho sobre transgénicos, para mi esta es la que más me ha puesto los pelos de punta...

miércoles, 4 de abril de 2012

Expertos alertan de la explosión de enfermedades ambientales en los niños


Un grupo de expertos ha alertado hoy sobre la "explosión" registrada en los últimos años de las "enfermedades ambientales" en niños, entre las que citan el autismo, intolerancias alimentarias, afecciones respiratorias, hiperactividad, diabetes, depresión o sensibilidad química.

El asma, las alergias y las enfermedades respiratorias, por ejemplo, han duplicado sus cifras en los últimos 15 años y, según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, el 30% de las dolencias infantiles están asociadas al medio ambiente.

Por ahora, son pocas las cifras que concretan un problema "alarmante" como es el aumento de dolencias infantiles por causas ambientales, pero a la consulta de la Fundación Alborada, especializada en medicina ambiental, llegan cada vez más menores con estos problemas.

"Me estoy encontrando con niños de seis o siete años que padecen intolerancias y desórdenes alimentarios, alergias, sensibilidad química múltiple, problemas de piel, asma, hiperactividad, problemas de peso, insomnio, irritabilidad o autismo", ha declarado la pediatra Pilar Muñoz-Calero, presidenta de la Fundación.
La doctora ha informado de que desde 1965 se han creado cuatro millones de compuestos químicos diferentes, de los que unos 100.000 se producen y comercializan actualmente.
Un buen número de ellos son tóxicos y solubles en grasa, por lo que tienden a acumularse en el tejido graso de las personas, ha apuntado.

Así, en su opinión, contaminantes como los óxidos de nitrógeno, el dióxido de azufre, el monóxido de carbono y el ozono favorecen la aparición de síntomas y exacerbaciones en niños con asma.
Aproximadamente, el 5% de niños menores de tres años son alérgicos a uno o más alimentos. Las intolerancias más comunes son a leche, huevos, soja, trigo, pescado, cacahuetes y bayas, pero casi cualquier proteína alimentaria puede causar una reacción alérgica.

Para los médicos de la Fundación Alborada, una de las razones que pueden explicar la epidemia de intolerancias alimentarias, hiperactividad o asma infantil es la exposición a sustancias tóxicas desde el embarazo, en los primeros meses de vida e, incluso, durante el nacimiento.
La oxitocina rutinaria -una hormona sintética utilizada masivamente para provocar el parto- podría estar relacionada, por ejemplo, con alteraciones de personalidad en el niño.
Cada vez son más los indicios de relación entre la "epidemia" de oxitocina y la de autismo, según el doctor Emilio Santos Leal, médico psiquiatra y ginecólogo.

Según Bernard Rimland, director de Instituto para la Investigación del Autismo, la "epidemia de autismo" es un hecho y la causa podría ser la "excesiva vacunación de la infancia".
La Fundación Alborada, creada para desarrollar la medicina ambiental en España, cree que se deben aplicar controles mucho más estrictos a la liberación de sustancias químicas y evitar la dispersión al ambiente de miles de ellas que, además, son "innecesarias".

Fuente: http://noticias.lainformacion.com/salud/pediatria/expertos-alertan-de-la-explosion-de-enfermedades-ambientales-en-los-ninos_dW89O3qKgsFfuTOC3VKMe1/

martes, 3 de abril de 2012

Guía roja y verde de alimentos transgénicos

La necesidad de conocer la evolución de la política de las empresas en materia de transgénicos y las deficiencias del etiquetado han llevado a Greenpeace a realizar la Guía Roja y Verde de Alimentos Transgénicos.

Se trata de una Guía en la que aparecen dos listas de marcas, productos  y fabricantes, situados en Rojo o en Verde en función de su política en materia de transgénicos.

Las listas corresponden al mercado alimentario español y se elabora en función de las respuestas recibidas por productores y distribuidores de alimentos comercializados y de las declaraciones que Greenpeace recoge.

Es un documento vivo que va modificándose según los cambios en las posiciones de la industria alimentaria, así como la inclusión de empresas nuevas.

Figuran solamente alimentos que contengan al menos un ingrediente o aditivo producido a partir de soja o maíz, que son los los cultivos transgénicos utilizados para alimentación humana en la UE.


Criterios de la Guía Roja y Verde de Alimentos Transgénicos.

Lista verde:

Incluye aquellos productos de los cuales Greenpeace tiene constancia de que los fabricantes han garantizado que no utilizan transgénicos (ni sus derivados, en sus ingredientes o aditivos).

Lista roja:
Incluye:
- productos cuyos fabricantes no garantizan a Greenpeace ausencia de transgénicos o sus derivados (en sus ingredientes o aditivos).
- productos para los cuales hemos encontrado transgénicos en laboratorio  (en este caso figura en rojo la totalidad de los productos de ese fabricante).
- productos en cuya etiqueta figura que contienen transgénicos o derivados.

Marcas propias:
Sección dedicada a las marcas propias de las grandes cadenas de distribución (supermercados). Todos los productos envasados con esta marca quedan incluidos, solamente de la marca propia a la que se hace referencia.

En la Guía no figuran alimentos ecológicos. Puesto que todos ellos son libres de transgénicos.
 
Guía Roja y Verde de Alimentos Transgénicos

Fuente: Greenpeace

"Cuanto más medicalizada está la sociedad, más enfermedad hay"

Teresa Forcades, monja benedictina en el monasterio de Sant Benet

 Hoy cuanto más medicalizada está una sociedad más enfermedad hay, porque atribuimos una etiqueta diagnóstica a fenómenos de la vida cotidiana que años atrás a nadie se le habría ocurrido etiquetar como patología Además, se le propone un tratamiento farmacológico de por vida, porque como que es un rasgo caracterológico ...

 
Otro ejemplo es el de la muerte, que la reducimos a conversaciones del tipo: "Que ha pasado el médico? Han subido el oxígeno? Ya le han dado la pastilla? ... "Y con ello van pasando las horas, y no ha habido espacio social para abordar la realidad espiritual o humana.
 
Otro caso, la hiperactividad infantil. Ha habido iniciativas-pagadas por las casas que patrocinan un medicamento-que son las informaciones en las que nos basamos para decir que hay un gran porcentaje de niños que tienen este problema, y tienen que comprar tal pastilla.
 
"El sistema médico se ha convertido en un peligro para la salud" y también que "la obsesión por la salud ha convertido en una patología". A Jesús lo habrían llenado de pastillas hoy, porque no creo que tuviera completo bienestar social y físico.
 
No puede ser que la salud sea un negocio, en eso soy radical.
 
Hay una crisis de innovación porque se hacen drogas que son repeticiones con una variación de moléculas mínima para poder patentar como nuevas. Para innovar de verdad tienes que tener un corazón y una mente abiertos, tienes que ser un poco genio y no pensar en el dinero.
 
La medicina convencional es muy decepcionante para las enfermedades crónicas.
 


Fuente Ara.cat vía Rafa Cubí