
Biel estuvo 10 horas sentado en el pasillo, literalmente en el suelo del pasillo, esperando impaciente conocer a su hermano.
Cuando nació y lo sostuve en brazos, el tiempo se paralizó, el dolor, la angustia todo quedó en pausa.
Fue uno de los momentos más tiernos de mi vida, despacio me abrí la bata y el lentamente fue ascendiendo hasta encontrar mi pecho, fue impresionante.
Durante mis 5 días en el hospital, no se separó de mi ni un segundo, todas las pruebas médicas se hacían en la misma habitación, continuamente entraban comadronas para darme consejos de lactancia.
Para Biel ha sido una dura prueba, 10 años de exclusividad en casa, el príncipe destronado.
Pero poco a poco vamos todos encontrando nuestro lugar.
Gracias a toda la información que he ido encontrando durante estos años y que he compartido en este blog, intento ser una mamá consciente, miro con lupa las posiciones de mi bebé, me preocupo por la estimulación temprana y sobre todo de no sobre-estimular.
Casualidad o no, Leo es un niño súper tranquilo.
Estoy disfrutando cada instante al 100% y creedme no puedo ser más feliz.