Bienvenido al blog, aquí encontrarás terapias y alternativas a la medicación para niños hiperactivos. Porque no todos los niños hiperactivos son TDAH.

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Por mucho que mediquemos si el diagnóstico es erróneo, es decir no hay un problema neuronal sino un problema de visión, de oído, de estrés, de alimentación no adecuada o de lateralidad cruzada, lo único que haremos es empeorar a nuestros hijos. Porque el problema de fondo continuará.

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jueves, 10 de enero de 2013

Pintura mandala: una manera distinta de meditar

Una de las formas de arteterapia utilizadas para tratar a pacientes con diversos tipos de afecciones es la mandala, dibujos fundamentados en “diagramas o representaciones esquemáticas y simbólicas del macrocosmos y microcosmos, utilizados en el budismo y el hinduismo”.

El “espacio sagrado” en donde se encuentra un mandala está generalmente representado “como un círculo inscrito de una forma cuadrangular”, donde el hecho de que se trate de un área sacra, tiene que ver con la representación del “centro del universo y soporte de la concentración” y donde su redondez se le atribuye a la idea de la perfección y del “eterno retorno de los ciclos de la naturaleza”.

La terapeuta de mandalas, Verónica de Cisternas, dice que descubrió esta arteterapia luego de pasar días pensando en qué regalarle a una amiga que se encontraba muy enferma y que después de una operación quirúrgica tuvo que pasar mucho tiempo en reposo.

Luego de hacerle entrega de un libro con estas figuras y una caja de lápices de colores, Verónica cuenta que su amiga mencionó “que en los momentos de más dolor, pintar le provocaba la abstracción de su sufrimiento, pasando éste a ubicarse en segundo plano para así dar paso a la creación”.
Así, la terapeuta comenta que la concentración es tal al momento de pintar estas figuras, “que si se hacen en grupo, no dan ganas ni de conversar, es como irse para dentro” y por eso es recomendable acompañarse de, por ejemplo, música o aromas agradables mientras dura la sesión para así potenciar el trabajo exclusivo con uno mismo.

Tal como en otras artes, todo tiene un significado especial y es por eso que prestarle atención al mandala que se escoge y a los colores que se utilizan en él es de suma importancia, pues será a través de la obra terminada donde se podrá hacer una suerte de revisión del estado de ánimo en el que se encuentra el creador.

“Empiezan a pasar cosas con los mandalas porque uno empieza a meterse hacia dentro, hay energías que comienzas a fluir. En el fondo es una forma distinta de meditar y donde se pueden lograr resultados infinitamente sanadores”, confiesa.
En relación a lo anterior, la especialista comenta que los efectos sanadores no provienen directamente del mandala, “no es que el pintar te sane”, confiesa, sino que se trata de qué es lo que se transmite a través de la figura. “Los colores tienen mensajes, la elección del mandala nacerá dentro tuyo. No hay nada impuesto”, dice.

En esta misma línea, la terapeuta afirma que el efecto sanador que se le atribuyen a estos esquemas tiene que ver con que “te sacan del dolor, de la rabia; te desconectan de ese sentimiento para conectarte con la luz, la creación y el amor”, asegura.

Por esta misma razón es que no es imperante la presencia de un terapeuta, aunque Verónica de Cisternas reconoce que el apoyo de alguien con experiencia resultará muy beneficioso para guiarse en la búsqueda de respuestas. “Son sólo sugerencias, porque finalmente todo parte desde la persona. Hay libertad absoluta”, comenta.

Algunos efectos que produce la creación de mandalas son:

- Ayuda a lograr una profunda relajación de la mente.
- Restablece la armonía innata despertando sensaciones de serenidad, plenitud y bienestar general.
- Al calmar la mente, propician la atención, la pacienta y mejora el nivel de concentración.
- Al ser una conexión con “nuestra esencia”, es percibida como una herramienta muy útil para el crecimiento personal.
- Induce la expansión de la conciencia, despertando los sentidos y cambiando nuestra percepción sobre las cosas.
- Permite desarrollar las capacidades del hemisferio derecho del cerebro, aquel que compromete la intuición, la expresión creativa, integración, entre otros.
- El proceso de creación de mandalas puede ser considerado como una meditación activa.


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