Bienvenido al blog, aquí encontrarás terapias y alternativas a la medicación para niños hiperactivos. Porque no todos los niños hiperactivos son TDAH.

La finalidad de este blog es dar a conocer mi experiencia como madre, mi día a día alternativo.


Por mucho que mediquemos si el diagnóstico es erróneo, es decir no hay un problema neuronal sino un problema de visión, de oído, de estrés, de alimentación no adecuada o de lateralidad cruzada, lo único que haremos es empeorar a nuestros hijos. Porque el problema de fondo continuará.

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jueves, 22 de marzo de 2012

Pastillas para niños difíciles

El periodista Miguel Jara, azote de la industria farmacéutica desde su web (www.migueljara.com) y libros como Traficantes de salud y Laboratorio de médicos (Península), es más tajante. Para él, el metifelnidato, que se comercializa como Ritalin en el tratamiento del TDAH, es «la cocaína de la infancia», y recuerda los numerosos estudios que hay sobre sus efectos secundarios: retraso del crecimiento en tratamientos prolongados, anorexia, insomnio, problemas
cardiovasculares graves y complicación de los síntomas en pacientes psicóticos.

Por el simple hecho de metabolizarse en el hígado, los dolores de cabeza son habituales al comenzar el tratamiento. Incluso cuando son realmente necesarios, cualquier medicamento exige un peaje.

La industria farmacéutica tiene entre un 16 y un 18% de beneficios netos, más que el sector bancario (15%) o gigantes como Coca-Cola y McDonald’s, entre un 3 y un 4%. Los sectores más críticos han acuñado el término anglosajón disease mongering (sembrar enfermedades) para denunciar la invención o exageración de síntomas que supuestamente practican algunas empresas con el fin de aumentar su clientela potencial.

Procesos fisiológicos normales como la menopausia se tratan con terapias hormonales con muchos efectos secundarios y siguiendo la misma pauta, las épocas de tristeza típicas en la adolescencia se pueden interpretar como depresión y las rabietas repetidas, como enfermizos ataques de cólera.

«La sobremedicación de los niños representa una de las últimas fronteras mercantiles traspasadas. Hace tiempo que se sobrepasó y no tardaremos en comprobar el daño que se está haciendo a la infancia», augura Jara. Los fármacos pediátricos, como los de los adultos, están controlados por comités éticos oficiales, aunque en la práctica es difícil realizar ensayos clínicos con niños.

¿Quién convertiría a sus hijos en conejillos de indias? «En muchas ocasiones se utilizan medicamentos sin conocimiento exacto de dosis, de pautas o de seguridad. Es algo poco científico», afirma.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
Según Jara, por las conexiones financieras entre algunos médicos y algunas farmacéuticas. En el 2013 se publicará la quinta edición del Manual de diagnóstico y estadística de los trastornos mentales, el conocido DSM que los psiquiatras usan como referencia para diagnosticar enfermedades metales. «En cada revisión aparecen decenas de trastornos nuevos y la infancia ha sido una de las dianas elegidas. Es un peligro social», asegura el periodista.

En el 2006, la revista Psychotherapy and Psychosomatics denunció que más de la mitad de los 170 miembros del panel responsable del DSM tenían lazos financieros con la industria. Tres años antes, las farmacéuticas pagaron 7,5 millones de dólares a la Asociación Psiquiátrica Americana en publicidad para su revista. La inversión aumentó después a 9,1.

No es una tendencia lejana. La Enquesta de Salut de la Generalitat muestra un aumento notable de la medicación en niños en los últimos años. Sobre psicofármacos no hay estadísticas específicas, aunque un informe extrapolable de la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de Osakidetza apunta que la dispensación de metilfenidato, el fármaco más recetado para tratar la hiperactividad, se multiplicó por 18 entre el 2001 y el 2007 en Euskadi.

Otro comentado informe de la IMS Midas, una de las más importantes fuentes internacionales de informes médicos, ya anunciaba hace unos años que España es el tercer país del mundo en recetas de psicofármacos a menores
de 17 años (unas 1.500 al año), por detrás de Canadá y Estados Unidos. Entre este arsenal terapéutico incluye el Ritalin (metilfenidato), ansiolíticos varios y antidepresivos.

Soluciones rápidas
Hay negocio porque hay demanda. «Es la sociedad la que está medicalizada. Hay mucha información, pero eso no significa que haya formación y se recurre al fármaco como primer recurso», explica la doctora Pilar Carrasco- Garrido, autora de un estudio que muestra el aumento del consumo de fármacos sin receta en niños.

«El ibuprofeno, el famoso Dalsy, se usa de forma preventiva por si el niño va a tener fiebre, ignorando que se metaboliza a través del hígado. Se ha perdido la percepción de riesgo y forma parte de nuestra vida cotidiana », opina.

Muchos padres acuden hoy a las consultas buscando la pastilla mágica que solucione sus problemas rápidamente. Ocurre con la TDAH y con una simple fiebre. «La gente quiere una respuesta inmediata de la medicina y los doctores recibimos mucha presión para dispensar medicación. El niño no se puede poner enfermo porque esto es una sobrecarga importante portante en nuestros horarios», explica el doctor Santiago García-Tornel, jefe clínico de Pediatría del Hospital de Sant Joan de Déu y autor de un blog llamado Reflexiones de un pediatra curtido.

Cada síntoma es susceptible de convertirse en una nueva enfermedad y para cada uno de ellos hay un medicamento específico, según el pediatra. «Yo soy veterano y en la sala de espera miro al niño, no a la enfermedad. Un pequeño puede venir a vernos porque le duele la barriga y cuando le preguntas, quizá coincide con que se acaba de morir el abuelo o los padres discuten en casa», explica García-Tornell. Castells le secunda: «Vamos poniendo remedio a los síntomas y muchas veces no llegamos al conjunto de las cosas».


Fuente: http://www.corrosiva.net/posts/saludybienestar/5654/Pastillas-para-ni-os-dificiles.html

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